Hipoglucemia
Tengo consciencia de que es prácticamente ilógico pretender que lo que piense o sienta se vaya a reflejar de buenas a primeras, en lo que hago o soy. Se que en el fondo está. Ese niño que ayudé a criar -sin hacer de menos a los padres, todos nos ayudamos en mayor o menor grado a criar- existe aún. A veces me llama por las noches y no me deja dormir. Me traslada frente a un computador -cuando tenía once era una máquina de escribir de teclas duras- y me desvela pensando en ideas magníficas que me obliga a traducir. Es duro ser adulto. Pero más duro es dejar de ser niño. A veces preferiría volverme un robot con esquizofrenia atorado entre un horario de oficina (9 a 4) y cumplir objetivos y emborrachar recuerdos, hasta que sin salvación dichos recuerdos sean perpetuos, en una pequeña taberna suburbana que apesta a algo desconocido. Más veces son las que no, pero me consuelo. ¿Con quién se habla cuando se escribe un libro? ¿Con uno mismo acaso? …
