Escritos
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Sicarios

Nuestros sicarios son gente buena, son tranquilos, solo eliminan a alguien cuando no hay manera de evitarlo… La muerte deja de ser algo pasajero y se convierte en una sensación sin retorno, sin feedback, un solo dolor o mejor aún, un eterno e incoloro placer. Estando inspirado se sometió a seguirle el paso al vaivén del universo y casi todo fluyó, su esencia armonizó con todo lo demás, con el devenir de las adversidades que se le fueron presentando a cada paso. Sometido ante su propio destino, acoplado a su mapa de ruta, consternado viajó y subyugado emergió un día ante las cámaras de los noticieros para surgir como el ejemplo que las madres buscan, no para sus hijos, ni para ellas. No existe peor desencuentro que aquel que es provocado por la ausencia de soledad. Las cuerdas de su sentido oral interpretarán desde hoy una melodía repetitiva e inédita, monótona y sin absurdos, que rondará las esquinas de la ciudad que le vio llorar por primera vez, de la ciudad que le vio morder el polvo constantemente, de la ciudad que le vio nacer para morir ahogado por deudas que no pudo detener, en silencio quedará para ser un cadáver más, víctima de la simpleza de carácter, víctima de la nobleza de su alma y de si mismo, sin ayuda de nadie,  de nadie más. Nuestros arquitectos son gente humilde, son sencillos, solo planifican urbanísticamente cuando la ciudad así lo requiere… Una casa es el resultado de lo que hacemos durante la vida, dentro de cuatro paredes guardamos cosas y esas cosas somos nosotros, capitalismo condensado bajo nomenclatura extraña en cierto piso de cierta calle en cierto barrio que sabe quienes somos aunque nadie sepa nuestro nombre, nos conocen como el vecino, el jefe, el señor o hasta el amigo, pero no conocen nuestras cosas, esas que guardamos en el departamento, para que emitan un juicio y así acertadamente, nos juzguen. ¿Qué cosas guardamos en los cajones? ¿qué consideramos orden y qué no? ¿qué tenemos en la heladera? si es que tenemos una, ¿qué conjeturas son las que deambulan por nuestra mente mientras estamos a solas encerrados en el baño, queriendo salir de ahí mejores personas? Si no sabemos qué medicamentos conservamos como útiles o que papeles sueltos consideramos importantes para un futuro incierto o que trapos viejos colgamos con orgullo en el fondo del armario pensando que algún día veremos la necesidad de usarlos, aunque por hoy sepamos que su presencia es innecesaria… mejor sería quemarlos en la profundidad del basurero de los recuerdos y no llorar

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