Escritos
Deja un comentario

Cualquier cosita

Votar si o no. Carne o pollo. Pasado o futuro. Solo el presente existe, pero ya no, ya pasó. Sal o dulce. Izquierda o derecha ¿y el centro? Público o privado. Indeciso o decidido. Verde o amarillo. Infantil o momia. La guerra de la prensa empezó cuando dijo «gordita horrorosa» sin connotación física sino como quien se refiere a un niño: «este guagua es un horroroso», pero no quiso corregirse, quiso que se entienda así. Como se entiende la verdad, que no es de nadie, como un gato en el tejado, como un zapato en el alambrado, como un neumático en la esquina, como un país. El Ecuador no es de nadie. Mis recuerdos son de otro país. Mi país no es un país, es una manifestación, tibia, condescendiente, efímera. Mi visión es la de un tuerto obstinado en ver, la de un ciego esperanzado en no ver nunca. Me desplazo comedido por la plaza desvalida de abrazos y vuelvo a respirar, percibo un olor que me saca de aquí, me lleva a una guerra, que no pedí, una guerra que no es de nadie, en un país que no es mío. Con tradiciones que no conozco, con un idioma que quiero entender, con leyes que son ajenas, ajenas a mi, a mi país, con un pasado iluminado, con un futuro trágico, con un presente instantáneo. Y se juntan sin saber la razón, sin tener nada en común, sin un discurso, sin nada.

Deja un comentario