Solo aprendí a coleccionar recibos. Archivo cosas que nadie utilizará jamás y no me reciclo en las madrugadas, amanezco con estados de ánimo, repetitivos. Antes de despertar quisiera desintegrarme y sorprender a todos, con nada. Graduarme de cojudo en la tierra de los inconformes, de los estirados, de los comunistas que no tienen quien les persiga, de los sabelotodos que nos ignoran, de los embajadores de paz racistas, de los representantes internacionales de medio pelo, de los líderes encubiertos, de los detectives que no descubren ni una mierda, de los amorfos que no saludan, de los hijuepuctas que se creen más hijuepuctas de lo que son. Allí te espero. En el país del más tardecito, del ya te devuelvo, del ya no te conozco, del karma prorrateado que nunca acabamos de pagar, del enamoramiento profundo e instantáneo, del odio en el semáforo, del dolor ajeno, del escándalo apocalíptico, de la diversidad, del favor que me haces, de las palancas de papá, de las mesadas de mamá.
Published on 12 mayo, 2011


Del puggggtas amigo, siempre estuve seguro de capacidad poética y literaria… jajajaja…
Está muy chevere, ¡que orgullo!
Abrazos…