Yo también me quiero. No es egocentrismo, lo hago sólo para blindarme, en caso que nadie más decida hacerlo. A veces soy capaz de reírme de mí. Soy un hipster curuchupa lengua larga que se acompleja cuando le alzan la voz. Amo el anarquismo en dosis nocturnales, las mañanas me consumen, me queman el cerebro, las neuronas se resisten a la violencia, en paz. Gente que envidia lo que no conoce, que preserva lo que supone poseer, que incinera a ese dios que todos hemos llevado siempre dentro, ese dios que sabemos que somos pero no nos atrevemos a poner a trabajar, ese dios que no distingue un ser humano de otro, ese dios egoísta que nos obliga a matar, ese dios guerrillero que nos empuja a empuñar un arma, que no nos cabe en la cabeza. No me voy a meter con dios, a veces creo en él o en ella, especialmente cuando lo necesito. Dios debe ser una mistura de todas las razas. Debe hablar un idioma incompresible con detalles de todos los idiomas existentes. Cuando escapo de morir, gracias por salvarme, cuando me muera, ¿por qué dios, por qué?
Published on 20 junio, 2012
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