Escritos
Deja un comentario

Niños dementes

Guille y NoriLa paz siempre está a la mano. El creativo que bautiza los operativos de la policía. Pocos queremos en la guerra estar. Y cada día empezar una nueva vida, para no perder la costumbre de perder la costumbre. En el silencio nadie quiere interrumpir. Nos tratan como a empleados de McDonald’s. En el caos todos somos mediadores. El 20% de las veces que me siento bien, son por error. En la oscuridad todos somos iluminados. Me encanta cuando nunca suena el teléfono. En el resplandor no queremos parecer opacos. Nada es igual, las cosas siguen así aunque nadie quiera. En la nostalgia todos somos recordados. Rezar y no para que escampe, llorar para estar ausentes. En el olvido no vive nadie. Pelado descarriado, escampa un rato, bájate del tanque, palabras feas como «igualmente». En la muerte todos somos figuras. Es el hecho de que una parte de la historia esté basada en supuestos. En la vida nadie. Buscando bien, todos estamos en la Biblia. Embrutezcamos para disimular nuestra irracionalidad. En el fuego todos nos apagamos. Todos somos excelentes actores/actrices si no nos avisan que nos están filmando. En las cenizas todos somos incendiarios. Aquí el agua cuenta como espacio verde. Siempre estamos preguntándonos esquizofrenicamente sobre el origen de todo. Niños dementes en la antesala de la lucidez. Estoy listo para tratar de sobrellevar este instante que acaba de pasar delante mío. No a la defensa ciega del apellido. Me harté de salir de mí para volver a encontrarme solo a la intemperie de este gentío tan lleno de vacíos saturados de esta ausencia de todo. No al ataque a mansalva a lo desconocido.

Deja un comentario