Month: septiembre 2014

Los antepenúltimos

Somos los antepenúltimos, no somos legión, no tenemos religión, somos políticamente discapacitados, no confiamos en la intelectualidad de las élites, encontramos el avión en el que fuimos discriminados a bordo, entiéndase bien, no somos de ninguna generación, no usamos leva, cometemos perjurio solo si un caso extremo lo requiere, conocemos la cárcel superficialmente, cultivamos cuerpo y mente a nuestro ridículo modo, concretamente estamos perdidos, creemos que basta con culpar a generaciones o administraciones anteriores, que el karma se encargará, bla bla bla, no hablamos de más, interpretamos el concepto ‘medir las palabras’ pero nos cuesta implementarlo, nos gusta construir sobre lo que otros dejaron destruyendo, sabemos que llegar segundo no es perder, si tu intención era llegar segundo, Cindy Crawford fue un símbolo de nuestra crianza y no «El Che» Guevara, creemos que la política es un mal necesario igual que la muerte o el reggaetón, cantamos en el idioma que nos da la gana y eso no nos hace ni más ni menos patriotas, buscamos en google sin saber lo que buscamos, no necesitamos …

Vomitándonos

Voy a decirte algo prematuro, intragable. No va a regresar reciclado, por arte de magia, no dejará de ser un disgusto porque chasquees con más ímpetu. Después de escucharte, siempre voy a vomitar, soy la aduana entre tus arterias y las tuberías, podríamos hablar más seguido, podrías contarme quien se ha muerto, llorar juntos antiguas penas, prorrateadamente. Abrazarte conforta. Es como quedar envuelto en un halo de optimismo inoxidable. Me expulsas por la ventana, mosco enajenado, de exilio inicierto, en el camino pienso, que esas mismas decisiones que incitaste en mí, son las correctas. En lugar de sentirme condenado, me fusilo y no por nada, lo descubro a solas, camino a casa. Paulo Coelho me sofoca en un autobus que viaja sin frenos a la mismísima mierda, dejo de leerlo, para siempre. Escribe todo lo que pase por tu mente, me dijeron, todo sirve, incluso esas frases que crees que a nadie afectarán, esas que descartaste sin honor, esas indescifrables, esas que murieron de sobredosis camino a la papelera de reciclaje. Es cuestión de paciencia …