Voy a decirte algo prematuro, intragable. No va a regresar reciclado, por arte de magia, no dejará de ser un disgusto porque chasquees con más ímpetu. Después de escucharte, siempre voy a vomitar, soy la aduana entre tus arterias y las tuberías, podríamos hablar más seguido, podrías contarme quien se ha muerto, llorar juntos antiguas penas, prorrateadamente. Abrazarte conforta. Es como quedar envuelto en un halo de optimismo inoxidable. Me expulsas por la ventana, mosco enajenado, de exilio inicierto, en el camino pienso, que esas mismas decisiones que incitaste en mí, son las correctas. En lugar de sentirme condenado, me fusilo y no por nada, lo descubro a solas, camino a casa. Paulo Coelho me sofoca en un autobus que viaja sin frenos a la mismísima mierda, dejo de leerlo, para siempre. Escribe todo lo que pase por tu mente, me dijeron, todo sirve, incluso esas frases que crees que a nadie afectarán, esas que descartaste sin honor, esas indescifrables, esas que murieron de sobredosis camino a la papelera de reciclaje. Es cuestión de paciencia hasta que todos nos demos cuenta que servimos para algo, que no es cuestión de suicidarse y ya. Es destrucción masiva que vayas por ahí inyectando amargura al prójimo, si ya ni siquiera sufres. Deberíamos ser menos dark, un poco más bright, vestir más indie, coleccionar amigos, pensar retro y actuar futuristas. Salir a hacer turismo en la esquina de tu casa. Olvidar nuestros gadgets en la cocina de la abuela. Vivir en un continuo y maldito comercial de Coca-Cola. Abrir bares donde poder ir a sufrir surmenages en paz. A los idiotas que nos gusta el fútbol, deberían defendernos, esos inteligentes a los que también les gusta. Pateémonos los respaldares de los asientos del cine, todos al mismo tiempo. Conversemos con extraños hasta que dejemos de serlo, descubramos juntos que el tiempo se va redescubriendo a sí mismo, que ahora hay suspiros eternos e infinidades imperceptibles. Que es infecciosa la falta de piedad, que dañina es la respuesta que nadie quiere escuchar, que saberte muerto no es haber superado nada, que asimilar lo corta que es la vida no es prolongarla, que dejarte libre por unas horas, no es libertad.
