La gente se va
Agradezco tus desvaríos y desplantes, me inspiras, lléname de ellos. Haces que reconozca en mí ciertas fibras de las que desconocía haber estado hecho, colaboras sin saberlo en mi autodescubrimiento, eres copartícipe de mi crianza tardía, aquella de la que nadie quiere hacerse responsable, la desilusión se aproxima encarnada en un autómata y desgarbado anciano, que siempre que regresa a ver, lo sucedido ya es pasado, y la gente se va… El futuro no está en el calendario, mis fuerzas son dependientes de la incertidumbre perpetua, que ocaso no se resigna a ser, porque después tendré excusas de sobra para regodearme en los fracasos que me obligo a sufrir, derroteros para sucumbir ineluctablemente, la gente se va/la gente se va, sin saber el pretexto ni a dónde, no se van para volver, la gente solo se va. No quiero tener nada que ver con tus fiestas panfletarias, alferecías al utilizar la frase «hace diez años ya de eso», durante décadas, la gente se va. A la mierda o a la tienda, al casino o la …
