Month: mayo 2021

Keep praying

Nos dejaron en la calle, ahí donde defenderse no es fácil. Se llevaron ya la tierra, y ahora; quieren volvérsela a llevar. El timing ideal para todas estas lágrimas. Calles tan empinadas, que solas se encargarán de arrastrar todo ese llanto, a donde pertenezca. Keep praying. Mafias, rodeadas de otras mafias. Bulliciosamente manifestándose en pleno festín del erario, de cualquier cosa, y de nada en particular. No hemos superado atavismos, brechas que se profundizaron como siempre, no sé si siento más esperanza que desesperanza, soy mi propio mortífero enemigo. La vida moderna de pocos multimillonarios con mucho dinero versus muchísimos pobres con menos. La delgada línea roja entre dejar que me lleve la corriente y luchar contra ella. Refugiado en mis pequeños hijos para sentirme mejor sobre mí mismo, a pesar del mal padre que pueda llegar a ser, por incoherente autómata de moribundos ideales. Me desayuno cada día la idea (cada vez menos rebatible) de que hoy el mundo es un peor lugar para vivir. ¿Qué te dice Dios cuando hablas con él? Yo hablo …

Morir recurrentemente

Morir se ha vuelto recurrente. Hasta Facebook está lleno de muertes. No conozco a alguien, que no haya perdido a nadie. Incluso «estuve» en misas, en las que jamás hubiera estado, acostumbradotes a convivir con la muerte, versados en pésames virtuales. Mi reverencia para los que perdieron a alguien, para los que perdieron a más de uno, mi reverencia para los que no estarán más. El miedo a la muerte que antes era tan solo una crisis existencial pasajera, hoy es un compañero más, uno que sacamos a la calle todos los días, y que se queda en casa esperándonos, se sienta con nosotros a comer, se ríe. Y todo se mezcla, el mismo día te apedrean el bus, sube el pan, cae ceniza, los casos siguen en aumento y perdiste el trabajo, de nuevo, se mezcla todo, a la misma hora se murió alguien, y alguien más, no puedes ir a tantas misas al mismo tiempo, te faltan palabras para escribir pésames, de experto pasaste a inútil, en veinticuatro horas o’clock. Ya no quiero …

Deshumanizándonos

Ha muerto el más nauseabundo de los inhumanos, en medio del más ensordecedor de los silencios, en ese lugar inhóspito donde nadie -jamás- planeó morir. No vivía de la sensación de tener siempre privilegios, la ciudadanía con la que se nace, de la que nadie se hace, oración matinal con la que los mortales regresan de la muerte, los elegidos por nadie. Mortandad, alejados de nuestros derechos, morir alejados del derecho a morir dignamente, morir cada vez más distantes del derecho a ser vistos como iguales, discutiendo mediomuertos si más fácil es mejor morirse, o no. Mientras hoy te toca matar en vida a una madre sin hijos, mañana sufrirás una pesadilla perpetua para ti, y tus hijos, esos que decidiste no tener. Te prescribirán drogas que te harán sentir menos, inoculado de ansiedades, reducirán a cenizas eso que quedaba de ti, tal vez te deshumanicen al extremo de que quieras quitarte la vida, sin siquiera otorgarte la facultad de decidir nada. Hasta convertirte en borroso recuerdo de tu presente, espejismo surreal de lo futuro, …