
si yo no soy nadie para decírtelo, nadie te lo va a decir, vas a morir como se muere un sábado por la inhumana puerta grande de esta antisociedad, reconoceré mis errores cuando se considere un despiste producto de la edad, aprenderé cuando sirva de poco, gastaré el tiempo de los otros, atesoraré esta antitodología que me vuelve de los únicos el menos especial, un nuevo orden mundial donde llorar no traiga consigo contraindicaciones, donde cambiar la vida de los demás no implique crear un documento de excel, donde arrancar corazones tenga varias connotaciones, donde tener amigos no sea una cuestión extraccionista, donde las mayúsculas la ortografía la gramática las tildes no signifiquen, donde la idea reine, donde se expliciten los requisitos más importantes en un tamaño de letra desmesurado, donde la libertad no se tenga que medir, donde los silencios duren sólo lo necesario, donde los gigantes no sean gentiles, donde las princesas mueran de sobredosis, donde las linternas vuelen, donde el antídoto para estar sano sea desearlo, donde los bancos no nos roben, donde las escuelas cierren, donde se abra la tierra sólo para pedir perdón, donde se invada sólo aquello que así lo requiera, donde se profundice en lo superficial, donde se trivialice lo insondable, donde nos juntemos a escuchar sin hablar, donde nos dediquemos a lo que nos apasione aunque no pague, donde nos queramos, donde reine el daltonismo cuando de razas se trate, donde lo seguro no tenga seguro, donde fallar sea útil y matar no tenga modo.
Published on 9 septiembre, 2012
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