Escritos
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Violenta

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María siempre fue una mujer de nombre sencillo, procuraba que sus ideales siempre se ajustaran a la época. Su apariencia no hablaba por ella, ella hablaba por ella. Pertenecía en ausencia, a un sinfín de clubes, con los que no comulgaba, y eso sí, se creía merecedora con todas las letras, de su susodicho destino. Creía en la repetición inacabable de los días, donde mañana es después de dormir, igual que hoy, pero más viejos. Portaba con honor su lado femenino, ahí colgándole, oscilando por el exterior de todos los triángulos de su cuello, como si ser mujer casi no pesara, como si serlo incluyera: vestuario de frutos rojos, maquillaje por supuesto, y hombres acosándola, resbalosamente. No toleraba que la pongan al nivel de cualquier floristería, princesas de diseño o que la utilizaran en metáforas de medio pelo. Su amor propio trastrabillaba, cuando alguien con testículos, sacaba su cara, por ella. Contaba con el derecho a votar, aunque jamás le interesó ejercerlo. Disfrutaba siendo dueña, señora y puta, de su propio cuerpo, que era suyo, ceremoniosamente. No le interesaba que bauticen crímenes con su nombre, prefería de los homicidas la extinción. En las calles se la pasaba escapando de miradas, que no quería que la persiguieran, huyendo de los lentes, escondía su cuerpo de tiernas violaciones, que la rebuscaban. No aparecía en videos que la violentasen, porque se borraba. Se sentía incómoda cuando la humedad de su sexo, enloquecía a las bestias. Su enemigo era la debilidad mental de su enemigo, ¿y qué, si lucía escotes que penetraban su humanidad? ella no quería necesariamente que alguien la tocara, o tan siquiera la mirara. La falta de pudor la buscaba en construcciones, baños, discotecas y muchedumbres del transporte público, encontraba desencuentros y polución, no encontraba nada. Y el pulso de su deseo se desvanecía con los años, cuando sentía que ya no sabía qué más hacer, hacía, como que se arrancaba la piel, se mataba, más muerta de lo que ya estaba. No quería que la lloraran, el día en que muriera víctima de una manada, su sangre no habría corrido en vano, su nombre pasaría de omisión a alerta, luego consigna, y finalmente, revolución.

1 comentario

  1. Avatar de Javier zambrano
    Javier zambrano says

    La manera en que narras las historias es fantástica. Me gusta tu trabajo pana. Felicidades

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