Autor: fuertes2007

Cv

ya conocí la muerte y el mar. quedé segundo en un concurso de oratoria. sentí lo que es amar y que te amen. ya me peleé con mi mamá y heredé lo mejor que pude de mis padres. ya fui apolítico y defendí mis creencias. ya crecí y dejé de hacerlo pronunciadamente. ya me quité del camino y fui un estorbo. ya defendí cosas que no entendía. ya me quedé sin bailar y me aburrí como un clavo. ya dije que iba a seguir muchos juicios. ya encontré la manera de ganarme la vida. ya me pagaron por hacer lo que me gusta. ya hice un disco compacto y escribí un libro. ya sembraron un árbol en mi nombre. ya me casé. ya me hice famoso, ya pasé desapercibido. ya estuve en la cárcel y ya fui libre para hacer lo que me viniera en gana. ya trabajé para el estado y ya me puse mi propia empresa. ya me conformé con poco y ya luché hasta las últimas consecuencias. ya almorcé galletas con atún …

Sopa para tod@s

Texto y foto Nora Miño Ortega En el comedor escolar no hay diferencias, no hay favoritos. Es lo que he aprendido en estos años de servicio. Antes mi sueldo era manejado por una tercerizadora que ganaba millones a costa de mi aporte involuntario. Hoy en día espero cada mes y cada año mis haberes completos, incluidas mis utilidades, de parte de la empresa donde paso más horas que en mi propia casa. En uno de esos tantos días, recorría el comedor por donde pasaban docenas de estudiantes de primaria. Entre todos los niños divisé una cara familiar, me lo quedé mirando (con disimulo por supuesto) porque no me acordaba de donde lo conocía. Este muchachito de un metro y pico, (alto para su edad) no era ni tan blanco como los estudiantes europeos ni tan morenito como nuestros guambras. Era mezcladito, morochito. Pero me llamaron la atención sus ojos verdes y sus dientes grandes que aún parecían de leche. Tenía una camiseta azul, que claramente era un souvenir peruano “PERÚ PAÍS DE MARAVILLAS” decía. Seguí mi …

Inmadurando

Nunca maduré, lo sé. Nunca se desarrolló en mí la resistencia a los aviones, cuando me subo a uno, me duelen huesos del cerebro con nombres que no puedo pronunciar. Despresurización en proceso. Me quedo sin audio, escucho sonidos de mi niñez. Tonkas y Chavos del Ocho llorando. Creo que jamás maduré y más bien con los años, inmaduro a altas velocidades: a unos 59,9 kilómetros por célula. Me incomoda la culpa que me genera octubre. Me recuerdo sentado tecleando una vieja máquina de escribir, con el timbre de bicicleta al final de cada renglón. Marca Brother creo. Inventaba noticias, cuenta mi mamá. Me gustaban mucho los deportes: el squash y/o el balonmano. Sobretodo fútbol. Cada día me gusta más, especialmente cuando los seudo intelectuales [esos que andan sueltos por ahí] dicen que el gusto por el fútbol y el intelecto son antagónicos. Siempre fui dulcero, antes (cuando estaba bien ser inmaduro) y ahora (que no está bien porque ya soy longo viejo), soy un dulcero hipoglicémico orgulloso e inmaduro. Helado de manjar con nutella. …

Saltimbanqui (o el longo hijo de puta)

lleno de vacío. vacío de todo. quién se reconoce en este incendio. dardos orgánicos. maldito vegetarianismo canibal. long oh hijo de puta. fiestas hidropónicas de disfraces de nosotros mismos. cavidades que resisten lo inclemente de nuestro desamor propio. al filo de una cama insólita me encontré con el mundo y decidí no saludarle. un ateo reza por los creyentes que se jactan de ser dueños de dios. cualquiera que sea este dios. lon gohi jodeputa. vuelves a pasar de aquí para allá de largo sin reconocerme. nada. de cuando te vuelves esencial sin que exista nadie que lo sea. de cuando te llenas de ideas que al parecer no le parecen. política de estómagos vacíos sin conservas ni guardados. salir a gritar espontaneidades para fingir cordura. desatender comunicaciones que imploran por stress dominguero. longoi juep uta. desayunar mordiscos que sobraron de la borrachera que vamos a olvidar. humillarle tanto que le inspire amarte. como un sinrazón sentir amor hasta para matar/morir. un bloc de misterios como legado para explotar este letargo. te heredo una forma …

¿Te acuerdas?

Para Nora Bajo una luna pública nos dimos besos subsidiados, mientras nos abrazábamos a plazos con pólizas de poesía. Cada intercambio de palabras como un acta de nacimiento. Que el clima no vuelva a cambiar por el resto de nuestra vida, para vivir por siempre inquilinos de un sol forzoso, de una luna perpetua, de un arcoíris fulminante que no sabe de blancos o negros. Para morirnos puntualmente y soñar en otra vida que sea exactamente igual a esta. Porque lo nuestro no está basado en una mentira. Lo nuestro es alegría aleatoria. Silencios que saben cuando aparecer y ausencias que suenan a expedientes traspapelados. Te llevaré a un mirador para que juntos veamos qué hacemos con esto que nos pasó. Para que cantemos canciones inventadas con palabras sin sentido, con notas musicales solemnes, te llevé a ver a Gondwana y a The Wailers… no sólo para oler la marihuana. Sólo para abrazarte mientras el mundo se acaba de decidir, mientras el país implosiona, mientras la religión nos juzga, mientras la política nos ejecuta, mientras …

Sin tiempo para contar dinero

si yo no soy nadie para decírtelo, nadie te lo va a decir, vas a morir como se muere un sábado por la inhumana puerta grande de esta antisociedad, reconoceré mis errores cuando se considere un despiste producto de la edad, aprenderé cuando sirva de poco, gastaré el tiempo de los otros, atesoraré esta antitodología que me vuelve de los únicos el menos especial, un nuevo orden mundial donde llorar no traiga consigo contraindicaciones, donde cambiar la vida de los demás no implique crear un documento de excel, donde arrancar corazones tenga varias connotaciones, donde tener amigos no sea una cuestión extraccionista, donde las mayúsculas la ortografía la gramática las tildes no signifiquen, donde la idea reine, donde se expliciten los requisitos más importantes en un tamaño de letra desmesurado, donde la libertad no se tenga que medir, donde los silencios duren sólo lo necesario, donde los gigantes no sean gentiles, donde las princesas mueran de sobredosis, donde las linternas vuelen, donde el antídoto para estar sano sea desearlo, donde los bancos no nos roben, …

Espejos insonoros

Me estoy volviendo viejo me dijo el espejo mientras jugábamos a rejuvenecer. La cocina desfallecía del hambre al tiempo que se nos descongelaba la piel. El clima se tornó hostil durante nuestra temporada de copiosa maduración. Los ventanales nos bombardeaban imágenes de colores prohibidos por motivos en decadencia. Las recámaras del silencio nos llamaron para atestiguar una matanza que hasta hoy supieron ocultarnos [sólo hasta hoy]. Extraños se juntaron a celebrar victorias ajenas solamente para figurar en los noticiarios mañaneros. Me estoy quedando sin osadía mencionó el revolver cuando sintió que su pólvora había mutado hasta convertirse en abrazos. Sácame de esta hibernación susurraba la esperanza mientras se comía las uñas que la angustia le había dejado como herencia. Insísteme que llore solamente una vez más suplicó el último sobreviviente de este intento de guerra. Que le guarde aunque sea como recuerdo me pide el olvido a la vez que se auto flagela para no sentir. La muerte anunció su llegada con un mini invierno fugaz que alborotó los calores de absolutamente nadie más.

Indispuesto a nada

No estoy en condiciones de alzarte la voz, me siento débil, debe ser el cambio de época, o tal vez sólo sea yo. Vivo al borde de la locura, cada día me despierto a punto de cometer un sinnúmero de insensateces, que jamás termino de ejecutar. Niños que caminan en procesiones pidiendo por la salud de todo el mundo, enfermo. Rezar sin pensar. Escribirte porque siempre me he comunicado mejor así, no por nada más. Nadie es quién pretende ser, ellos murieron ya, uno es quien es, no nadie más. Cada vez que siento el corazón discapacitado. No me conformo con menos que todo. Salpicados todos resultamos culpables. ¡Corromped a los que queráis! Cuando saquemos a limpio, estaremos embarrados ya sin remedio. Por hoy me retiro, dejo de estar. Siempre y cuando. Esta valentía no nos va a durar. Son achaques que heredé de mi propia infancia. Supuestamente. Es el eco de las voces que escucho por las noches y que normalmente no puedo ignorar por culpa del poder de lo inevitable. Gritémonos de frente. …

La centésima cerveza de la cantina

No tengo excusas para seguir viviendo este populismo, estas palabras tan repletas de sentido, pancartas siempre llenas de mensajes que no dan de comer. El entendimiento del vecino es incomprensible para cualquier otra persona. Pertenecemos a una ciudad que se hace llamar metropolitana pero habita faldas de montañas. Me grito a mí mismo para sobresalir en el baño y no pasar como un desconocido de esta soledad, estómago de hambrunas insípidas que respiran porque viven. Sólo cuando nos alejamos del lugar donde sabemos las direcciones, comprendemos que es bueno alejarse. Organizo meetings a los que nadie llega, porque nadie necesita despertarse de nada. Ciudad plagada de huérfanos encefálicos, de sicarios adolescentes que en motos chinas repueblan de cubanos la zona roja que explota de amor venéreo y amariguanado. Entre asilos que no rejuvenecen a nadie, con drogas de prescripción que nadie escogió consumir y consumir con este ritmo así, abrumador. Casas desmejoradas por la humedad que provoca estar vivo. Eludir facturas hasta perder las costumbres. Rendirle tributo al viento para nunca someternos al peso de …

Desmemoria

¿Mi memoria soy yo? El equipaje que cargo en mi espalda, ese disco duro con historias desgarradoras… ajenas. La tuve fácil y así pasó. Hablo de la vida sin dejar de imaginar otras vidas… ajenas también. Me pido cosas que tardo en cumplir, me desprecio, me veo mal, me mando a callar, me siento mal, me sumerjo, me suicido en sociedad. Converso conmigo mismo para entenderme mejor… pero no. Por dentro soy ese anarquista que no se deja ayudar, que se aleja, que me atosiga, que se excusa, que vuelve, que se niega a todo. Llego a acuerdos que no me sé cumplir. Desalojo de mí esas noches que arruiné. Cuando intentábamos ser súper hombres, sin serlo y sin querer serlo. Los héroes lo son, de manera maquinal. Me descubro siendo ecuánime en la intemperie de esta vida tropezada y drogas. Cada paso que di, está ahí, esperando por mí, para pedirme explicaciones… que olvidé… pero no. Todos y todas somos desmemoriados y desmemoriadas y tristemente no tenemos quién nos lo recuerde. Yo no soy mi memoria. Cada momento que …

Que me solloces

El suplente de todos nosotros. Hace tanto tiempo que debí empezar a escribir y hace tanto tiempo que debí parar. Estruendoso como silencio que halaga. Editando nuestras voces para que parezcan [pero no]. Me expreso con la libertad de expresión que me venden en la esquina y con ella me regalan [un autito para armar]. Soy una puta [mentira] de mi banco. Juego con las palabras porque así resulta. Soy cada sonido que digo, cada palabra que me guardo y cada vez que te hablo: soy. Una ensalada de melodías soy cuando me consuelas, mejor sería prolongar estas mañanas huérfanas de audio. Deshuesar este pellejo maltrecho próximo a caducar. Colecciono frases de gente con vidas lindas pero que parece, no me quiere. Decidir estar hecho un desastre, como parte de una estrategia personal. La tierra que nos conecta carece de fanfarrias, hoy todo tiene que ver con el sonido. Mientras traducimos a idioma café ese estado de cocción inalterable que nos convierte en antiestéticas siluetas humedecidas por el calor de un agua caliente, que viene …

Mi autómata y yo

Cantar para olvidar y después de callar, volver a recordar que la rutina está allí con su inclemencia, esperando para exprimir de nosotros [no desconsuelos] nuestras tan características y desmoralizadoras ganas de vivir. Si en África se despertaran y reaccionaran, talvez sería el fin del mundo [insertar desolación]. Esas ortodoxas, mecánicas y poco acorbatadas ganas de ir al cine y entenderlo todo al revés, de cerrar los ojos y abrirlos para encontrar al personaje muerto [entristecerse] y no preguntar qué pasó. Abordar el tren de las últimas oportunidades por última vez y ver que lleva en sus vagones: un sollozo en cada rostro, que todos sufren pero que no todos lloran, que unos lloran pero no todos se echan a morir, que unos se echan a morir pero no todos lo logran, que unos se salvan mientras otros se resisten, que unos se resisten mientras otros se adulan, a sí mismos. Ese pretendiente de la república que exultantes insultamos en las cenas familiares, como si nos hubiera violado de niños, como si nadie pudiera entendernos, …