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Ideas y materiales

Me encontré una buena idea en la calle, pregunté si era de alguien pero no hubo respuesta, me la quedo pensé, estuve media hora esperando que aparezca el dueño, pero nunca llegó, me quedé dormido esperando, soñé que no debía robarme las buenas ideas que estaban tiradas en las calles, cuando desperté la idea no era tan buena, era solo una idea, una más, pero igual me la llevé, no se para que… La idea era sencilla. Era una idea para una historia de amor. La amaba por su cuerpo, pero era de silicona, la amaba por su cara pero era de botox, la amaba por su fortuna pero era mal habida, la amaba por su esencia pero era de mentira…

Que…

Que se acabe el petróleo, que la tecnología no siga carcomiéndonos los bolsillos cada tres meses con un nuevo modelo de vida, que duren más los matrimonios, que no sea tan importante qué clase de auto manejas, que el éxito en la vida no sea medido por el colegio en el que están tus hijos o por la cantidad de posesiones materiales que adquieres, que te cierren las puertas solo para que te des cuenta lo que es que te las cierren, que perdamos la esperanza aunque sea lo último, que vivamos pendientes de los morosos para que no se mueran sin pagar, que no olvidemos que acordarnos duele, que establezcamos, que abramos una ventana para que se ventile el ambiente, que admitamos nuestras diferencias para tolerar hasta al más extremo de nuestros opositores, que cambiemos de rumbo solo por si acaso, que tomemos en cuenta el fracaso, que no soñemos con quedarnos dormidos, que dejemos de consumirnos a nosotros mismos…

Chuchaqui de gula parte II

Solo aprendí a coleccionar recibos. Archivo cosas que nadie utilizará jamás y no me reciclo en las madrugadas, amanezco con estados de ánimo, repetitivos. Antes de despertar quisiera desintegrarme y sorprender a todos, con nada. Graduarme de cojudo en la tierra de los inconformes, de los estirados, de los comunistas que no tienen quien les persiga, de los sabelotodos que nos ignoran, de los embajadores de paz racistas, de los representantes internacionales de medio pelo, de los líderes encubiertos, de los detectives que no descubren ni una mierda, de los amorfos que no saludan, de los hijuepuctas que se creen más hijuepuctas de lo que son. Allí te espero. En el país del más tardecito, del ya te devuelvo, del ya no te conozco, del karma prorrateado que nunca acabamos de pagar, del enamoramiento profundo e instantáneo, del odio en el semáforo, del dolor ajeno, del escándalo apocalíptico, de la diversidad, del favor que me haces, de las palancas de papá, de las mesadas de mamá.

Cualquier cosita

Votar si o no. Carne o pollo. Pasado o futuro. Solo el presente existe, pero ya no, ya pasó. Sal o dulce. Izquierda o derecha ¿y el centro? Público o privado. Indeciso o decidido. Verde o amarillo. Infantil o momia. La guerra de la prensa empezó cuando dijo «gordita horrorosa» sin connotación física sino como quien se refiere a un niño: «este guagua es un horroroso», pero no quiso corregirse, quiso que se entienda así. Como se entiende la verdad, que no es de nadie, como un gato en el tejado, como un zapato en el alambrado, como un neumático en la esquina, como un país. El Ecuador no es de nadie. Mis recuerdos son de otro país. Mi país no es un país, es una manifestación, tibia, condescendiente, efímera. Mi visión es la de un tuerto obstinado en ver, la de un ciego esperanzado en no ver nunca. Me desplazo comedido por la plaza desvalida de abrazos y vuelvo a respirar, percibo un olor que me saca de aquí, me lleva a una guerra, …

Chuchaqui de gula parte I

El universo está orgulloso de vos, le dijo. Eres el típico personaje auténtico, acomodada su columna vertebral en un lounge socialista, con un cubata en una mano y con una mala idea en la boca. Con agua, con hielo y sin impertinencias, se te van olvidando las cosas que pasan, que pasaban antes, las cosas que son importantes, esas cosas que otros siempre quisieron olvidar, a propósito. Mejor cuidemos los recuerdos, por que se mueren antes de ser recuerdos. Salvemos las distancias, por que se desvanecen antes del ahora. Urgentemente necesito un refugio para desaparecer por un día y en un segundo de una agonía que me voy a inventar, volver más vivo que antes para morir como manda la constitución. Inventen la cura para la deshonra, cuenten las horas, coman cuentos, adviertan la llegada, pregunten por la salida pero jamás, ni muertos ni en vida, envidien, no falsifiquen su mirada, hay una sonrisa esperándonos en cada esquina, si nos ayuda el clima, si no somos presa del tráfico, si manejamos como taxistas, si bebemos …

Familia

¿A dónde van las familias cuando emprenden un viaje? Cuando surgen, cuando se desintegran. ¿De qué color es el amor de una madre? No existen las palabras, ya sabemos, creemos un idioma nuevo lleno de palabras sin usar que expliquen lo que sentimos, aquello que queremos expresar, eso que las palabras que conocemos no pueden. Un beso se desdibuja al nacer, un abrazo perdura lo que dura un poco de viento, una caricia te marca la cara como una herida, como un tatuaje y luego te vendas los ojos y el amor ¿sigue ahí? ¿A dónde va un negocio cuando se crea? ¿A dónde van las amistades cuando se cultivan? Me imagino debe haber un lugar, cercano al cielo quizás, en donde los recuerdos se recuerdan, donde las miradas se graban y en donde podemos consultar nuestras memorias para así en el día de nuestra muerte, llorar por cosas que merecían la pena, sonreír por momentos en los que pusimos una mueca fea y exigir una repetición de eso que creímos, era felicidad.

Ekuador

Donde me saco la pucta refundiéndome en lo más inhóspito de la barriada y me substraigo para volver a ser un guambra de esos desatendidos, facinerosos, afrentosos, pero principalmente desatendidos. Me trepo al transporte para fugarme de una vez por todas de algo que me espera, algo llamado tierra, algo que me reconoce como lo que soy, poca cosa, lo mejorcito que pude ser, lo menos peor según las expectativas. Quieren ver en ti, aquello que en ellos, no pudieron. We’re getting somewhere. En tu desolación me desmiembro, en la oscuridad cementerial de tus delincuentes me desplomo y me convierto en un súper héroe que nunca aprendí a ser, con súper poderes que jamás aprendí a manejar y que por algo, desconozco. Soy un total desconocido, un atolondrado fachoso, desorganizado vago racista, soberbio necio socialista, mercader apesadumbrado cobarde, mal-llevado corrupto mimado, cómodo energúmeno pacifista, solitario clasista machista, grosero patán ordinario, aprovechador déspota tibio, neutro cariñoso ganador, mamarracho inseguro boxeador, progresista liberal libertario, liberado responsable apolítico, devoto costumbrista culto, ajeno directo recíproco, transparente cálido criminal en …

Trabas

Tengo traumas, trabas y taras, tengo unas ideas para hacer del mundo un lugar un poquito menos invivible. Tengo una aldaba mal puesta, una cerradura descompuesta, tengo una llave que no abre nada y tengo arranques de petróleo que podrían tranquilamente echar a andar una generación completa de mal nacidos, mal olientes que pensamos  que vivir es gratis, que no hay que hacer méritos, que así está bien, que está bien así. Tengo potencialmente ganas de matar y aunque no tengo los instrumentos, me basta con saber que si los tuviera, talvez no tuviera las ganas… Ya que al fin eso somos, entes que viven en la esquina equivocada, que si no tuvieran que vivir ahí, ¿vivirían? Me rehúso a que me reutilicen como desecho de segunda mano y que luego me lancen junto a la basura corriente para que todos me desprecien en público y en privado, reciclándome me encuentren. Me niego a reconocer que tengo fecha de defunción y que haga lo que haga seré considerado como un hombre que no llegó al …

Nuestra no posición

En el Ecuador es harto complejo tener una posición política en estos días. Si uno empieza desde cero, ya sea por anarquismo o por viaje, cuesta entender el antagonismo reinante. Estamos ante el peor gobierno de todos los tiempos, nunca en la historia del país un gobierno se ha preocupado tanto por los menos favorecidos. Las carreteras son un verdadero lujo, es la obligación del gobierno. La salud pública está revolucionada, recién nacidos fotografiados en cajas de cartón. Que la educación es una maravilla con las escuelas del milenio, que somos más ignorantes que nunca. Que ahora las petroleras ya no nos ven la cara, que estamos perdiendo un montón de plata y es gracias al precio del petróleo la obra social. Que el presidente es un autoritario adicto al poder, que es guapo y que nunca hubo un gobierno como el suyo, jamás. Que vota sí, que vota no. Que quiere democratizar los medios otorgando incluso medios a minorías, que quiere tener todos los medios de comunicación posibles para dominar nuestras mentes. Que vota …

Sicarios

Nuestros sicarios son gente buena, son tranquilos, solo eliminan a alguien cuando no hay manera de evitarlo… La muerte deja de ser algo pasajero y se convierte en una sensación sin retorno, sin feedback, un solo dolor o mejor aún, un eterno e incoloro placer. Estando inspirado se sometió a seguirle el paso al vaivén del universo y casi todo fluyó, su esencia armonizó con todo lo demás, con el devenir de las adversidades que se le fueron presentando a cada paso. Sometido ante su propio destino, acoplado a su mapa de ruta, consternado viajó y subyugado emergió un día ante las cámaras de los noticieros para surgir como el ejemplo que las madres buscan, no para sus hijos, ni para ellas. No existe peor desencuentro que aquel que es provocado por la ausencia de soledad. Las cuerdas de su sentido oral interpretarán desde hoy una melodía repetitiva e inédita, monótona y sin absurdos, que rondará las esquinas de la ciudad que le vio llorar por primera vez, de la ciudad que le vio morder …

Hipoglucemia

Tengo consciencia de que es prácticamente ilógico pretender que lo que piense o sienta se vaya a reflejar de buenas a primeras, en lo que hago o soy. Se que en el fondo está. Ese niño que ayudé a criar -sin hacer de menos a los padres, todos nos ayudamos en mayor o menor grado a criar- existe aún. A veces me llama por las noches y no me deja dormir. Me traslada frente a un computador -cuando tenía once era una máquina de escribir de teclas duras- y me desvela pensando en ideas magníficas que me obliga a traducir. Es duro ser adulto. Pero más duro es dejar de ser niño. A veces preferiría volverme un robot con esquizofrenia atorado entre un horario de oficina (9 a 4) y cumplir objetivos y emborrachar recuerdos, hasta que sin salvación dichos recuerdos sean perpetuos, en una pequeña taberna suburbana que apesta a algo desconocido. Más veces son las que no, pero me consuelo. ¿Con quién se habla cuando se escribe un libro? ¿Con uno mismo acaso? …