Morir recurrentemente
Morir se ha vuelto recurrente. Hasta Facebook está lleno de muertes. No conozco a alguien, que no haya perdido a nadie. Incluso «estuve» en misas, en las que jamás hubiera estado, acostumbradotes a convivir con la muerte, versados en pésames virtuales. Mi reverencia para los que perdieron a alguien, para los que perdieron a más de uno, mi reverencia para los que no estarán más. El miedo a la muerte que antes era tan solo una crisis existencial pasajera, hoy es un compañero más, uno que sacamos a la calle todos los días, y que se queda en casa esperándonos, se sienta con nosotros a comer, se ríe. Y todo se mezcla, el mismo día te apedrean el bus, sube el pan, cae ceniza, los casos siguen en aumento y perdiste el trabajo, de nuevo, se mezcla todo, a la misma hora se murió alguien, y alguien más, no puedes ir a tantas misas al mismo tiempo, te faltan palabras para escribir pésames, de experto pasaste a inútil, en veinticuatro horas o’clock. Ya no quiero …
