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Anzáyeti

(Foto: Nora Miño) Turistas de nuestras epifanías, con pavor a que no nos convenga ser como somos: la tripa del pescado social viviendo en una caja de fósforos. (Cada vez me ruboriza menos corregir al auto corrector y no se diga a los hijos de puta de la Real Academia de la lengua). Si no sobrevivo, será literalmente una verdadera pena. When is the next end of the world announced? ¿Cuántas generaciones cargarán con el peso kármico de cada uno de nuestros actos? Nadie pidió ser destripado a plazos, o esa aflicción preadquirida que cada mañana -con algún esfuerzo- ignoramos. Tengo alergia a los tributos, remakes y a las copias de las copias de las copias, siento nostalgia por todas esas pastillas que pude haber ingerido, esas soporíferas recetas en blanco. Las enfermedades le pertenecen a cada uno, en ningún punto podrán ser intercambiadas, no jueguen con sus medicinas porque podrían mezclarse y curarse, y nadie en este hospital quiere que nos abandonen. Sea quien sea, dile que venga. Arquitectos auto destruyéndose en aras del apocalipsis. Gente …

Viaje a la tienda

Un lugar cuya valía se basa en la huella que dejó el tiempo en él. Respiramos húmedo en búsqueda de preseas distribuidas azarosamente en cajas de cartón a punto de quebrajarse en un suelo de madera cansada. Se siente como un laboratorio clandestino de medicinas que curarían para siempre a soldados de guerras post eternidad, azuzados por el rock de la nicotina y la desesperanza del descontrol. Acordonados por prestidigitadores del autoengaño que les gusta convencerse de que hoy no fue un mal día y que la comida no está gélida, que disfrutan su trabajo y que aman a alguien o que no tienen ganas de mandar todo al carajo. Suicidarse sin más que certezas y penas poco profundas, bastan un par de instantes para dejar de confiar en ti del todo, un trágico resquicio bastará para matarte, invitarte a experimentar nuevos miedos, abrazar de sopetón nuestros propios fantasmas, arrimar al unísono nuestras cabezas en nuestros hombros, como si lo que más tuviéramos, fuese tiempo. El tiempo es una fotografía en la que siempre querremos estar, un azar deliberado que domó al viento, sin dudas o espacios, …

Los pendejos que creen que los pendejos son los otros y viceversa

no queda nadie más en las calles todos vamos solos no necesitamos interacción vida en formato express entes simples de mediática recordación y linchamiento inmediato con libros sobrevalorados experiencias borrosas todo más corto neblina pasajera lecturas de quinientas palabras soledades tumultuarias videos de máximo dos minutos retórica antediluviana no hay tiempo hablándonos a nosotros mismos ablandándonos ante una multitud de desconocidos ocupados dejando de ser nosotros con la esperanza de que alguien te haga el más mínimo caso engendros universalizados ese neurólogo que sin saberlo no dejó que lo ignorara con teléfono inteligente dinamitándonos la visión encadenar frases al azar hasta que formen un todo con algún sentido o un algo con ninguna significación con la urgencia de tuitearlo antes de vivirlo en lugar de irte a ver te hago canciones es mi estúpida forma de quererte al menos es mejor que cuando no existías y no te hacía canciones ni nada ni bien acabamos de cagarla buscamos flamantes proezas de las que arrepentirnos sobrevivientes de muertes verdugos de esa vida que nos hemos obligado a llevar magníficos cómplices de la miseria de los que nos rodean sicarios de billar abrazos atropellados que llevan a otros …

Ni un alma

Para mis hijos Salimos de la solitaria -¿y sospechosa?- quietud del vientre, a la violencia de las guerras de las calles de las ciudades, futuras ruinas de nuestra barbarie y en medio del shock y por la fuerza, nos etiquetan: asustadizos. In fact este lugar no está tan desolado como proclaman por ahí (no en la tele, ok sí). Me conformo porque soy así de nacimiento: con el término medio entre el completo caos y la paz absoluta, con un vacío del bueno, esos donde nada importa ni siquiera lo que se te pueda caer de los pu*** bolsillos. Cada crooner afronta su propia vorágine de monstruosas sutilezas, con limitaciones tan auténticas como lo es él. La competencia es para determinar quién envejece menos aparatosamente o quién se siente menos miserable respecto de sí mismo, nada más, ni nada menos. No importa cuánto tiempo pase, las fotografías -de nuestros miedos, complejos y taras- siempre se verán antiguas, aunque en su momento hayan parecido el reflejo de algo, preguntas ambiguas, un intento inútil. Todos somos un algo africano de fabricación china controlado …

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Escribo exactamente desde el día en el que decidí llevar registro de todo, impensable escribir de ciertos temas, ni se me ocurría, supongo que algo en mí debe haber madurado, no sé.  Dejar de soñar que soy el premio consuelo de alguien o por lo menos conformarme con no estar en la cárcel, una de las dos. Un ciudadano equis, políticamente nulo, diametralmente opuesto a todos, se encuentra parado en la actualidad entre el milagroso jaguar ecuatoriano que todo lo que necesita es Ecuador y la nación quebrada sin esperanza devastada por los inmisericordes. Una isla de paz venezolanizada, no democrática, sin instituciones y velando estos restos, los restos del tan hijueputeado establishment de la tierra de la desmemoria. Tal vez alguien hubiese preferido que permanezcamos petrificados en el status quo de las haciendas donde esclavizaban a las personas y no a las empresas, ese lugar en el que el perpetuo ir, venir y devenir del alzheimer retroactivo del patrón, era ley reinante. Salvajes críticos fiscalizadores de wikipedia, que sobornan a los proveedores de su negocio para su renta personal, hipócritas …

The day we stop being stupid

Vas por la calle y no sabes si la persona que camina frente a ti quiere hacerte daño o el sweet love. No vamos a tomar leche por sugestión. Nunca le dije a mi doctor que no sé diferenciar malestar de bienestar, siempre fue capaz de interpretar mis silencios. No vamos a apoyar la minería a gran escala y a cielo abierto solo por que andamos con el cerebro lavado. Dijo que le cuente esa historia de la que no estoy completamente seguro si me siento orgulloso o qué, de cuando fuimos esos seres humanos averiados, que desafían leyes terrenales y estupideces. No vamos a tolerar femicidios solamente porque la gente no acepta el origen y morfología del término. Nadie está enfermo, todos somos redimibles, el del falo color de rosa o el del fondo tupido y frondoso. No vamos a aceptar que las cárceles sigan vacías de culpables cuelliblanquinos. Yo vomito después de cada sesión, dijo, me quedé con ganas de preguntarle por sus tuberías. No vamos a aceptar que nos rechacen y discriminen así porque …

Morir y matar on a daily basis

Foto: Nora Miño. ¿Se puede uno saturar de estupidez? Ajena o propia… A veces empatizo con los psicópatas, me convierto en uno, no quisiera, parece obstinado, pero estoy convencido que la peor tragedia de la humanidad, es la hipocresía, y en tal sentido, prefiero no ser un hipócrita que no descodifica todo aquí, donde corresponde, en este hijo de puta blog.  No conozco el término que describe al individuo que se quedó congelado en el tiempo y que nunca fue capaz de repensar nada, prefiriendo morir con los mismos preceptos con los que llegó al mundo, sin creer en cambios, su cerebro nunca fue programado para ello, no fue testigo de transformaciones, por lo tanto no tiene incorporado el concepto, no podría, por más que quisiera, al menos no por sí solo.  Cambiar el mundo dejó de ser: trascender, prefiero pequeños baby steps, ¿quién juzga qué es más importante que el resto de sucesos? ¿Los redactores de los Mass Media? ¿Correa? Así reneguemos, cada decisión por más insignificante que parezca, mandó algo a la mierda, algo dejó de suceder …

Cer-oscure

Foto: Nora Miño No se compadece de ningún presente o panorama específico, que las letras que damos hoy a luz, rezumen congoja. De ninguna forma se justifica que los besos que no nos impartimos, hayamos tenido que desaguar. Qué la sequedad imperante no sea sinónimo de la escasez de humedades, qué los plurales que hoy nos persuaden se unifiquen durante al menos un estornudo grandilocuente, contumaz, apabullantemente mojado. No se entiende bajo concepto alguno, que las ideas que fecundamos se desmoronen sin una pizca de esperanza, sin ningún tipo de adiós. Qué la guerra no nos sea indiferente en face book, qué no nos olvidemos de crear un álbum de fotos con las más desgarradoras injusticias sociales, qué no recordemos la razón de nuestra indignación, qué olvidemos el porqué de todo aquello que no corresponda a la paz. Qué la saliva malgastada se recicle, a manera de viento lleno de palabras de provecho, del bueno. Qué nuestras lagunas superen el plano mental en el que fueron inconcebibles. Qué los fluidos corporales que hoy nos separan, pronto se confundan con …

Los elegidos (we are not it)

No sé para qué o quién escribo. Criticarte mientras me lees. ¡Testigos que destruyen silenciosamente un panorama ajeno! Forasteros de la injerencia, parásitos sin patria que se automedican su propia mierda, mierdaterapia. Y es que así nos criaron, sin rainbow, con azúcar menos o más refinada, coladas con principios de demencia senil que no brotaban de un envase Tetra Brik. En crisis perpetua, con cada detalle un poquito más tapiñado, sin verdades a lo bruto, ni tanto bruto diciéndolas, con gente que realmente leía la Biblia y no se la fumaba, con nuestra torpeza como única evidencia, riéndonos como estúpidos del absurdo de estar vivos, oliendo flores sin necesidad de tenerlas cerca, convencidos que el mejor de los tiempos todavía no ha llegado, queriendo un Ferrari Testarossa sin darnos cuenta lo estúpidos que nos veríamos en él. Nunca imaginé encontrarte en esta vereda, ni a ti en esta otra, es un honor y una mini apoplejía. As you probably know, we are not it. Los elegidos ya fueron, se confundieron entre ellos y eso llevó a que no se den cuenta …

Calmo jadeo prolongado

Cuando el juego se acaba, los curiosos aprietan el paso y caminan como corriendo, como si hubieran dejado pendiente algo muy importante, nadie es tan importante por sí solo. Maldito el que sobrevalore el juego en equipo. Dejar de ser un conductor de lo negativo y convertirme en escapista. Lanzarme de un puente, que se rompa la soga, y volar. Me despertaré en silencio y saldré a venderme la muerte, que los pendientes esperen pacientes, dejar de pensar, quedar mal con todos, veré un comercial que me llenará la cabeza de prejuicios, tomaré una bebida tan azucarada que vomitaré glucosa por la avenida, me despertaré tan tarde que será otro día, comeré tan orgánico que emergeré de la tierra, participaré de tantas manifestaciones que seré una ocultación, haré feliz a todo el mundo por curiosidad, llamaré a insultar por asuntos del pasado, seré tan «perfil bajo» que saldré a la calle a gritarle en la cara mi fracaso a todo el que se me cruce, convendré que todo es relativo para volver a nacer cada mañana y convertirme en un …

Penúltimamente

Maldita la gente envenenada, que insulta para convertirse, en el indiscutible perdedor de una discusión. Una banderita ecuatoriana now and then. ¿Se puede uno volver inmune a tanto odio? Debería ser un derecho humano que nadie te pueda obligar a envenenarte con tal o cual veneno. Un cebiche con uve o con be. Tengo miedo a convertirme en ellos, aunque nunca nadie se convirtió en nadie. Un continuo loop que se mantiene mal que bien. ¿Y qué hago con el veneno? Hay que aprender a rechazarlo sin contagiarse. Sorbetes de acero para beber maracuyás introducidos. Me siento inválido, no puedo rechazarlos. No sucumbas ante el masoquismo. Siento restos de petróleo entre los dientes. Soy mi propio hallazgo en este coctel de pobres criterios. Autodescubrirte es vencer el más sofocante de los ostracismos. Verdes frutas esperando alineadas una razón para huir, o la muerte, o ninguna de las dos, o las dos. Escarbando en mi interior no encontré ningún helado sabor a esperanza. La esperanza no es cuestión triste. Mis sílabas favoritas se diluyen, antes de hora, evanecen. El …

Baño en sangre

No quise guardarme este relato solo para mí, así que, aquí va. Lo leo una y otra vez, con lágrimas en los ojos, especialmente de nostalgia. «Esas mismas leyes son las que nosotros quisimos crear en el pasado» me dijo, mientras suspendía su mano en el aire, como quien se aferra a un pedazo de su ilustre pasado. En esas ocasiones me recordabas a Velasco Ibarra, no te dije. Atesoraré por siempre y más que cualquier posesión, esos instantes contigo. Me sentaba a visitarte y escuchar las historias de tus visitas a recónditos rincones, donde te reunías con extravagantes comerciantes, y para mí el tiempo se detenía. Jamás intenté imaginar los escenarios que me describías, no hacía falta, tus palabras eran magia, escuchando tu voz sabía que cada palabra, representaba la más absoluta verdad. Me hablabas y en el devenir de tus palabras, la vida se resumía, la mía, la tuya, a esa altura era difícil distinguir. Conocías muchas personas importantes y ellos a ti, me gustaba imaginar que habías tenido esas experiencias, solo para poder transmitírmelas. Como si la …