¿y si de pronto nos damos cuenta que no merecemos lo que tenemos? en un arranque de autodestrucción me eliminé del mapa mientras los curas protegían a los muchachos de la policía ¿y si resulta que no somos dignos de nosotros mismos? la policía protegía a la iglesia de los muchachos ¿y si a la hora de dormir de pronto pasa un auto muy rápido y ese sonido se lleva consigo todo el ruido de nuestra cabeza? ¿quién protege al mundo de la policía? ¿quién es la policía de la policía? ¿y la policía de la policía de la policía? ¿y si no tan de repente, más bien lentamente encarnamos en alguien ufano? Verte ahí con tu normalidad y yo sabiendo que no serías la misma persona si supieras eso que estoy tratando de no decirte. Creo que está mal que esté mal hablar mal de personas por más mal que hayan causado. Necesito deudas impagables y acreedores voraces que se me aparezcan en los sueños y me chupen los huesos mientras mi cerebro se descerebra por el shock. Ladrones de herencias que esconden testamentos que nadie escribió y que graban videos con guiones que nadie soñó. Un día morir sumido en absoluta negación, seguro a nadie le va a importar. Desde hoy septiembre solo tendrá 29 días ¿Si uno no sabe quién es, significa que nadie sabe quién es uno? Violando todas y cada una de mis libertades consagradas y ni se que ocho cuartos más.
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Medidas de inseguridad 1.0
No se abroche el cinturón de seguridad, pronto pueden cambiar las reglas, pronto puede cambiar el panorama, pronto puede cambiar el mundo, el mundo tal y como lo desconocemos hoy. No utilice el chaleco salvavidas, su vida no es suya, es de los que lo engendraron, de los que lo educaron, de los que lo mantienen. No active las alarmas, puede perturbar a los vecinos. No prepare, no se predisponga, no anticipe, no presuma, no asuma, no planifique, no proyecte, no calcule, no lo haga. Déjese llevar por el momento, hasta que termine el momento. Fluya con el universo, hasta que el universo le apuñale por la espalda. Siga el curso de los acontecimientos hasta que los acontecimientos sobrepasen su alcance. Duérmase con el arrullo de las máquinas, hasta que los perros, las alarmas, la construcción, le despierten… Caminar por París, bajo la influencia, hasta que se nos nuble la vista, hasta que las manos se conviertan en simples pasajeras de un cuerpo afrancesado por la geografía. Soy un lector del universo que se envenena a propósito. Soy un repartidor callejero de abrazos que trabaja sin sueldo, sin beneficios y sin seguro social. Soy un desencantador de serpientes que baila al ritmo del stress, que no pide ser recordado… para no ser olvidado. Soy un despertador insonoro que estridente utiliza su silencio para martirizar gente sin insomnio. Soy uno solo. Soy un mundo. Soy un soliloquio ambulante que a veces habita un cuarto de emergencias abarrotado de dolientes psicosomáticos que no escuchan la radio, por si acaso. Soy un indio negro despojado de nada. Soy un nazi perseguido por una enciclopedia de historia universal y por un reality show llamado vida. Soy lo que los cuentos de hadas no cuentan, para no embarrar la niñez con crónica roja de asesinatos en vivo y ciudadanos menores de edad que nadan para llegar a la escuela. Soy un equívoco arrebato de sanidad que por las tardes se duerme con los ojos entrecerrados, para no morir prematuramente y no ser enterrado en un cementerio de un vecindario privado de amor. Soy lo que vengo a ser, nada menos, una pálida puesta de sol en un día oscuro sin sol, soy un lamento. Y me lamento. Lamento ser lo que soy cuando dejo de ser aquello que soñé.
Ideas y materiales
Me encontré una buena idea en la calle, pregunté si era de alguien pero no hubo respuesta, me la quedo pensé, estuve media hora esperando que aparezca el dueño, pero nunca llegó, me quedé dormido esperando, soñé que no debía robarme las buenas ideas que estaban tiradas en las calles, cuando desperté la idea no era tan buena, era solo una idea, una más, pero igual me la llevé, no se para que… La idea era sencilla. Era una idea para una historia de amor. La amaba por su cuerpo, pero era de silicona, la amaba por su cara pero era de botox, la amaba por su fortuna pero era mal habida, la amaba por su esencia pero era de mentira…
Que…
Que se acabe el petróleo, que la tecnología no siga carcomiéndonos los bolsillos cada tres meses con un nuevo modelo de vida, que duren más los matrimonios, que no sea tan importante qué clase de auto manejas, que el éxito en la vida no sea medido por el colegio en el que están tus hijos o por la cantidad de posesiones materiales que adquieres, que te cierren las puertas solo para que te des cuenta lo que es que te las cierren, que perdamos la esperanza aunque sea lo último, que vivamos pendientes de los morosos para que no se mueran sin pagar, que no olvidemos que acordarnos duele, que establezcamos, que abramos una ventana para que se ventile el ambiente, que admitamos nuestras diferencias para tolerar hasta al más extremo de nuestros opositores, que cambiemos de rumbo solo por si acaso, que tomemos en cuenta el fracaso, que no soñemos con quedarnos dormidos, que dejemos de consumirnos a nosotros mismos…
Chuchaqui de gula parte II
Solo aprendí a coleccionar recibos. Archivo cosas que nadie utilizará jamás y no me reciclo en las madrugadas, amanezco con estados de ánimo, repetitivos. Antes de despertar quisiera desintegrarme y sorprender a todos, con nada. Graduarme de cojudo en la tierra de los inconformes, de los estirados, de los comunistas que no tienen quien les persiga, de los sabelotodos que nos ignoran, de los embajadores de paz racistas, de los representantes internacionales de medio pelo, de los líderes encubiertos, de los detectives que no descubren ni una mierda, de los amorfos que no saludan, de los hijuepuctas que se creen más hijuepuctas de lo que son. Allí te espero. En el país del más tardecito, del ya te devuelvo, del ya no te conozco, del karma prorrateado que nunca acabamos de pagar, del enamoramiento profundo e instantáneo, del odio en el semáforo, del dolor ajeno, del escándalo apocalíptico, de la diversidad, del favor que me haces, de las palancas de papá, de las mesadas de mamá.
Cualquier cosita
Votar si o no. Carne o pollo. Pasado o futuro. Solo el presente existe, pero ya no, ya pasó. Sal o dulce. Izquierda o derecha ¿y el centro? Público o privado. Indeciso o decidido. Verde o amarillo. Infantil o momia. La guerra de la prensa empezó cuando dijo «gordita horrorosa» sin connotación física sino como quien se refiere a un niño: «este guagua es un horroroso», pero no quiso corregirse, quiso que se entienda así. Como se entiende la verdad, que no es de nadie, como un gato en el tejado, como un zapato en el alambrado, como un neumático en la esquina, como un país. El Ecuador no es de nadie. Mis recuerdos son de otro país. Mi país no es un país, es una manifestación, tibia, condescendiente, efímera. Mi visión es la de un tuerto obstinado en ver, la de un ciego esperanzado en no ver nunca. Me desplazo comedido por la plaza desvalida de abrazos y vuelvo a respirar, percibo un olor que me saca de aquí, me lleva a una guerra, que no pedí, una guerra que no es de nadie, en un país que no es mío. Con tradiciones que no conozco, con un idioma que quiero entender, con leyes que son ajenas, ajenas a mi, a mi país, con un pasado iluminado, con un futuro trágico, con un presente instantáneo. Y se juntan sin saber la razón, sin tener nada en común, sin un discurso, sin nada.
Chuchaqui de gula parte I
El universo está orgulloso de vos, le dijo. Eres el típico personaje auténtico, acomodada su columna vertebral en un lounge socialista, con un cubata en una mano y con una mala idea en la boca. Con agua, con hielo y sin impertinencias, se te van olvidando las cosas que pasan, que pasaban antes, las cosas que son importantes, esas cosas que otros siempre quisieron olvidar, a propósito. Mejor cuidemos los recuerdos, por que se mueren antes de ser recuerdos. Salvemos las distancias, por que se desvanecen antes del ahora. Urgentemente necesito un refugio para desaparecer por un día y en un segundo de una agonía que me voy a inventar, volver más vivo que antes para morir como manda la constitución. Inventen la cura para la deshonra, cuenten las horas, coman cuentos, adviertan la llegada, pregunten por la salida pero jamás, ni muertos ni en vida, envidien, no falsifiquen su mirada, hay una sonrisa esperándonos en cada esquina, si nos ayuda el clima, si no somos presa del tráfico, si manejamos como taxistas, si bebemos como alquilados, si queremos que siga igual este puto mundo, si somos víctimas de nuestras propias trampas, si somos inocentes de tener que continuar obedeciendo ciertas reglas que nos impusieron, cuando éramos inocentes. Más inocentes.
Familia
¿A dónde van las familias cuando emprenden un viaje? Cuando surgen, cuando se desintegran. ¿De qué color es el amor de una madre? No existen las palabras, ya sabemos, creemos un idioma nuevo lleno de palabras sin usar que expliquen lo que sentimos, aquello que queremos expresar, eso que las palabras que conocemos no pueden. Un beso se desdibuja al nacer, un abrazo perdura lo que dura un poco de viento, una caricia te marca la cara como una herida, como un tatuaje y luego te vendas los ojos y el amor ¿sigue ahí? ¿A dónde va un negocio cuando se crea? ¿A dónde van las amistades cuando se cultivan? Me imagino debe haber un lugar, cercano al cielo quizás, en donde los recuerdos se recuerdan, donde las miradas se graban y en donde podemos consultar nuestras memorias para así en el día de nuestra muerte, llorar por cosas que merecían la pena, sonreír por momentos en los que pusimos una mueca fea y exigir una repetición de eso que creímos, era felicidad.
Ekuador
Donde me saco la pucta refundiéndome en lo más inhóspito de la barriada y me substraigo para volver a ser un guambra de esos desatendidos, facinerosos, afrentosos, pero principalmente desatendidos. Me trepo al transporte para fugarme de una vez por todas de algo que me espera, algo llamado tierra, algo que me reconoce como lo que soy, poca cosa, lo mejorcito que pude ser, lo menos peor según las expectativas. Quieren ver en ti, aquello que en ellos, no pudieron. We’re getting somewhere. En tu desolación me desmiembro, en la oscuridad cementerial de tus delincuentes me desplomo y me convierto en un súper héroe que nunca aprendí a ser, con súper poderes que jamás aprendí a manejar y que por algo, desconozco. Soy un total desconocido, un atolondrado fachoso, desorganizado vago racista, soberbio necio socialista, mercader apesadumbrado cobarde, mal-llevado corrupto mimado, cómodo energúmeno pacifista, solitario clasista machista, grosero patán ordinario, aprovechador déspota tibio, neutro cariñoso ganador, mamarracho inseguro boxeador, progresista liberal libertario, liberado responsable apolítico, devoto costumbrista culto, ajeno directo recíproco, transparente cálido criminal en potencia, subyugado subvalorado, ejemplo.
Trabas
Tengo traumas, trabas y taras, tengo unas ideas para hacer del mundo un lugar un poquito menos invivible. Tengo una aldaba mal puesta, una cerradura descompuesta, tengo una llave que no abre nada y tengo arranques de petróleo que podrían tranquilamente echar a andar una generación completa de mal nacidos, mal olientes que pensamos que vivir es gratis, que no hay que hacer méritos, que así está bien, que está bien así. Tengo potencialmente ganas de matar y aunque no tengo los instrumentos, me basta con saber que si los tuviera, talvez no tuviera las ganas… Ya que al fin eso somos, entes que viven en la esquina equivocada, que si no tuvieran que vivir ahí, ¿vivirían? Me rehúso a que me reutilicen como desecho de segunda mano y que luego me lancen junto a la basura corriente para que todos me desprecien en público y en privado, reciclándome me encuentren. Me niego a reconocer que tengo fecha de defunción y que haga lo que haga seré considerado como un hombre que no llegó al grado de ser humano, que murió endeudado y que vivirá lo que hay que vivir después de morir, endeudado. Me revelo con todo mi ser ante la difusa idea de que alguien -una sola persona- vaya a recordarme como alguien que no valía la pena, como alguien que después de muerto, prefiera olvidar… como alguien que después de muerto no valga la pena no olvidar… Prefiero vivir así como puedo, prefiero seguir viviendo y no detener mi vida para volver a generar una idea de cómo vivir, prefiero seguir creyendo que nadie sabe que estoy equivocado, que nadie sabe que estoy vivo, a despertar un día con la epifanía de que yo soy el único que sabe que los demás son los que están equivocados. Prefiero seguir prefiriendo aquello que ya nadie utiliza pero que ya no lo producen porque a alguien se le ocurrió decir que ahora está por fuera de la moda. Prefiero sentirme mal a solas y distribuir ese dolor solo conmigo, aunque nunca lo haga, a tener que dividir mis penas entre todos mis tíos y multiplicar las caras de angustia, prefiero tragarme el polvo que producen los cambios que llevo a cabo en mi vida a estar esperando que me cambie la vida un día y me haga morder el polvo mientras yo me desayuno que sigo vivo y que tengo el control de todas las decisiones que tome y también de las que no. ¡Que circule!
Nuestra no posición
En el Ecuador es harto complejo tener una posición política en estos días. Si uno empieza desde cero, ya sea por anarquismo o por viaje, cuesta entender el antagonismo reinante. Estamos ante el peor gobierno de todos los tiempos, nunca en la historia del país un gobierno se ha preocupado tanto por los menos favorecidos. Las carreteras son un verdadero lujo, es la obligación del gobierno. La salud pública está revolucionada, recién nacidos fotografiados en cajas de cartón. Que la educación es una maravilla con las escuelas del milenio, que somos más ignorantes que nunca. Que ahora las petroleras ya no nos ven la cara, que estamos perdiendo un montón de plata y es gracias al precio del petróleo la obra social. Que el presidente es un autoritario adicto al poder, que es guapo y que nunca hubo un gobierno como el suyo, jamás. Que vota sí, que vota no. Que quiere democratizar los medios otorgando incluso medios a minorías, que quiere tener todos los medios de comunicación posibles para dominar nuestras mentes. Que vota no ya que no se puede meter las manos a la justicia, que vota sí a menos que te guste como funciona hoy la susodicha justicia. Que los enlaces son una rendición de cuentas obligación de cualquier servidor público, que si tan solo se callara un poco. Que si socialismo del siglo veintiuno, que si capitalismo maquillado y partidocracia con otro nombre. Que si tiene las manos limpias y los corazones ardientes, que es el gobierno más corrupto de la historia. Que si suspender embajadores con los gringos es un craso error, que si es una muestra de soberanía y dignidad. Que si el 30-S fue un intento de golpe de estado para desestabilizar la democracia, que si fue un show para fortalecer la popularidad del régimen. Que tenemos una de las más verdes y perfectas constituciones del mundo, que si la escribieron españoles y nos vieron la cara de cojudos. Que si persigue a la prensa, que si hay un complot de los medios independientes en su contra. Que si el nivel de delincuencia es imparable, que si es percepción por culpa de los medios que lo sobredimensionan. Que si me cagó el negocio, que si por fin tengo uno. Que no puedo pagarles el seguro social, que por fin me lo pagan. Que sí. Que no. Que si tiene buenas intenciones, que hasta el mal clima es su culpa. Que si el Yasuní ITT es una iniciativa utópica, que si es un homenaje a la madre tierra. Que me cae mal, que me cae bien. Que tiene respuesta para todo, que tiene solución para todo. Que toma decisiones apresuradas, que toma decisiones que debieron ser tomadas hace décadas. Que vamos hacia un abismo, que la revolución ciudadana está en marcha. ¿Polarizados?
Sicarios
Nuestros sicarios son gente buena, son tranquilos, solo eliminan a alguien cuando no hay manera de evitarlo… La muerte deja de ser algo pasajero y se convierte en una sensación sin retorno, sin feedback, un solo dolor o mejor aún, un eterno e incoloro placer. Estando inspirado se sometió a seguirle el paso al vaivén del universo y casi todo fluyó, su esencia armonizó con todo lo demás, con el devenir de las adversidades que se le fueron presentando a cada paso. Sometido ante su propio destino, acoplado a su mapa de ruta, consternado viajó y subyugado emergió un día ante las cámaras de los noticieros para surgir como el ejemplo que las madres buscan, no para sus hijos, ni para ellas. No existe peor desencuentro que aquel que es provocado por la ausencia de soledad. Las cuerdas de su sentido oral interpretarán desde hoy una melodía repetitiva e inédita, monótona y sin absurdos, que rondará las esquinas de la ciudad que le vio llorar por primera vez, de la ciudad que le vio morder el polvo constantemente, de la ciudad que le vio nacer para morir ahogado por deudas que no pudo detener, en silencio quedará para ser un cadáver más, víctima de la simpleza de carácter, víctima de la nobleza de su alma y de si mismo, sin ayuda de nadie, de nadie más. Nuestros arquitectos son gente humilde, son sencillos, solo planifican urbanísticamente cuando la ciudad así lo requiere… Una casa es el resultado de lo que hacemos durante la vida, dentro de cuatro paredes guardamos cosas y esas cosas somos nosotros, capitalismo condensado bajo nomenclatura extraña en cierto piso de cierta calle en cierto barrio que sabe quienes somos aunque nadie sepa nuestro nombre, nos conocen como el vecino, el jefe, el señor o hasta el amigo, pero no conocen nuestras cosas, esas que guardamos en el departamento, para que emitan un juicio y así acertadamente, nos juzguen. ¿Qué cosas guardamos en los cajones? ¿qué consideramos orden y qué no? ¿qué tenemos en la heladera? si es que tenemos una, ¿qué conjeturas son las que deambulan por nuestra mente mientras estamos a solas encerrados en el baño, queriendo salir de ahí mejores personas? Si no sabemos qué medicamentos conservamos como útiles o que papeles sueltos consideramos importantes para un futuro incierto o que trapos viejos colgamos con orgullo en el fondo del armario pensando que algún día veremos la necesidad de usarlos, aunque por hoy sepamos que su presencia es innecesaria… mejor sería quemarlos en la profundidad del basurero de los recuerdos y no llorar









