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Damnificados

Foto: Esteban Cruz

Un país sin tinieblas, sin ventanas que permitan que el viento entre de improviso, uno en el que las ruinas se levanten así porque sí y de nosedónde, en el que las verdades no necesiten argumentos, uno en el que la justicia no se empeñe en insultar nuestra devaluada inteligencia. Un país en el cual salirse con la de uno, donde nadie pregunte por ti por tu aspectudo caminar, por la proveniencia de tu nombre, un país en el que nadie sepa tu apellido, donde respirar libertad y ser libre; de burocracia no requiera. Un país que no te esté juzgando y que no te deje ser ciudadano de otra clase, que no te deje morir así, que no te deje morir sin más, que no te deje morir sin ti. Yo soy el que te espera cada noche, el que reza para que regreses, el que después de que regresas te sigue rezando, el que nunca dejó de rezar para que te quedes, el que rezó hasta que se quedó mudo de oraciones ateas, el que se cambió de religión en medio de la noche, el que lo volvería a hacer, esta, y muchas veces más. No me arrepiento de haberte sido infeliz, de haberte sonreído sin necesidad, de haberte servido de sede, de haberme quedado indeleble en tus mundanos pensamientos ocasionales, de haberme confundido de raza y de ropa, solo para ti. Distráete de lo realmente importante, esquivemos juntos todo aquello que avasallarnos pretende, sal de mis asuntos pendientes y conviértete en aquello que jamás quisiste ser; o desquítate de ti conmigo, antes que se emperre la noche en olvidarnos, antes que la vida olvide que la estábamos viviendo, antes que la muerte se dé cuenta; que la estamos muriendo.

ENTREGUERRAS

Eres el único testigo vivo, que necesito en esta vida. Si dices eso que tanto sabes de mí, sobrará. Antes que nos disparen para favorecer a quién sabe quién, escúchame, un poquito. Porque eres ese que va a contar la historia a mi favor, mi único biógrafo autorizado, que lo exagerará todo por mí, cuando yo oscuro, ya no pueda aclarar nada. Porque esta es una guerra para vengar a nadie, es tan solo, una más de esas guerras, de las que nadie debería querer hablar, esas guerras rebuscadas en las que se mata gente extraña, solamente porque sí. Parecería que hoy somos, todo y un insonoro eclipse, más de lo que reconocer podemos, parecería que hoy no será suficiente como para sentarnos a abordar aquello, eso que llevamos evitando, la mitad de la vida, y media vida más. Hoy parecería que somos, nada pero esperanza sombría, que la multitud para la que estábamos listos no llegó, y no viviremos, tanto como para (?) Hoy parecería que somos, nada excepto esta desidia, el estado mental de no llegar ni a fin de mes, ni aunque nos empuje el dolor, jamás accederemos a las armas suficientes para odiarnos, de la forma en la que nos estamos odiando, todo lo que nos odiamos. Elegiste un mal día para juzgarnos, no hay condiciones para intentar entendernos, no vamos a comunicarnos, solo te quiero gritar. Hasta destaparnos las taras, secar el desierto de frivolidades que te avasalla, hasta que el núcleo de tu estupidez supina, se desintegre, aunque los huesos no se derritan, con nada. Agotados de la misma canción, animando las cuerdas con una brocha flaca, cuerdas que se resisten, estoicas se agazapan, indómitas yacen subyugadas, como tripas mal dobladas. Hoy parecería que empezamos a ser descompensación, como si la muerte se estuviese equivocando, no seremos lo suficientemente fuertes, suficientementegentes. Hoy parecería que somos desproporción, un suspiro que se detiene en mitad de su camino, se desentiende, ni siquiera habíamos empezado poco antes de que fuera tarde, sin templanza, en medio de sermones y estupor. Luego de organizar la guerra contra la humanidad, tuvimos una contra las drogas y otra contra el hambre, después solo se nos ocurrió morirnos, así, entreguerras.

GOBIERNO DEL PUEBLO

malabarista copyFoto: Nora Miño.

La lista sin fin de palabras que no porque abandones dejarán de significar, te fueron incomodando escupitajos que más parecieron discursos invasivos, nadie sabe si lo imborrable permanecerá y no terminará borrándose como por arte de algún viento, infinito loop de inspiración que se repite desde siempre sin haberse orquestado primero, serás democracia lo que a mí me parezca, palabras por el fuego prohibidas que ni bien empiezan tibias a sonar las evitamos, rastro de cenizas que nos conducirá al capricho irrenunciable de refundarlo todo por nada, conformarnos con haber sido vencidos por nuestro propio conformismo, lo democrático que es hablar de democracia sin sospechar aquello de lo que realmente estaríamos hablando, optimismo en oferta, huelga de pezones, aunque sea pretender que nos entendemos un poco antes de empezar con eso de envejecer juntos, que podremos con las aguas y el tiempo sobreponernos a nuestros desacuerdos hasta que lleguemos al clímax de que nos entierren con ellos, desbloquear fronteras del más íntimo de los infinitos, encontrarme con tu reflejo en la más random de las hogueras, una vez por semana subvencionarte un evento revolucionario aunque llegue tarde y sirva de poco, y te vuelva a coser las comisuras de tus labios sin que nadie más lo sepa, otra vez. 

ASTRINGENTE

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La historia repite a gritos lo innegable, desde siempre y hasta siempre, estamos condenados y no se trata de una historia solo de hoy, queremos huir con anticipación, no quiero que tus hijos crezcan aquí, ándate muy lejos a renegar de lo que eres, ésta hipócrita antidemocracia de ciudadanías geográficamente aleatorias, posterguemos conversaciones sobre cambiar constituciones, que quejarnos no nos lleve al orgasmo, lo solucionaremos rellenando espacios con aserrín astringente -como si nada- es que esto no es conmigo, ésta no es mi lucha, todos los políticos son la misma verga, como si nos tomáramos en serio la numeración de la latitud, el mudo inconforme que soy, ese pedazo de inútil que se desprende lentamente a falta de capacidades, como si el sol perpendicular sobre la mazorca más perfecta del mundo no significara algo, que las piedras nos reboten, que vengan nomás las plazas hasta las yemas de estos dedos insurgentes, verdugos de las ansias, me tienen sin cuidado las cenizas encontradas, mejor es que las generaciones venideras se jodan, resoplar plegarias sobre ancestrales rosarios expendidos como souvenirs, si hasta nos sentíamos bien de estar ahí y no en el medio de la gran explosión que nos convirtió en todo aquello que hoy aseguramos no querer volver a sentir que somos, el aroma sepulcral de caer derrotado sin haberlo intentado, después de oler es mejor olvidar, como si no se hubiera enquistado ya en nuestros «a de enes», sospechando de antemano lo difícil que es salirnos con la nuestra, como si la memoria colectiva no tuviera efecto retroactivo, la justicia no siempre va a ser la misma, como si la realidad pudiese perder su sentido, como si volverlo a vivir fuera necesario como para recordarlo maldita sea, hay que quedarse todas las décadas, todos los que nos quedemos a ponerle la otra mejilla, a esto que nos viene pasando toda la vida, aunque aseguremos no habernos dado, ni cuenta, eso a la historia, le da exactamente lo mismo.

Algotros

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foto: Esteban Cruz @OzzyKruz

Alimentándonos de nosotros mismos, siendo cada bicho que habita nuestros cuerpos, consumiendo agua y tiempo que quedaron, seremos ese chicle mental del que no podremos escapar jamás, neuronas que sobrevivieron y volvieron a vivir gracias a las voces que supieron atormentarlas, quisieron dominarnos con su veneno durante esos tres segundos en los que perdimos absoluto control de nuestras vidas. Apenas me acuesto, me incorporo, regreso a preguntarme, apunto, fracaso al intentar volverme a dormir, estoy consciente que en la mañana no se recuerda nada, me resigno a bailar sobre cajas de cartón deshabitadas por inhumanos de este país de muertos, país de verga, seguiré sin poder evitar cometer mis mismos errores, que de debilidad me matan, morir porque se pasa de moda, confundiendo sueño con comida, terminar durmiendo calentados por nuestra propia ausencia, esa falta de nosotros mismos, pusilánimes jamás permitieron que te defienda, usaron leyes que no eran para ti, colores de piel que nunca combinaron con los de los demás, fortalezas más fuertes que uno, tras matar te quitaremos tus derechos mientras vivas, maldita y extinta ciudadanía. Cuando mueras lo harás muy solo, sin siquiera el derecho a alguien que te maldiga, maldito hijo de nadie sabe quien que destruyendo estás este país, un poquito, justo la medida como para que no desaparezca y no lo suficiente como para que no se vuelva a levantar. Programando el despertador para que termine en números impares, vistiéndonos de colores todo menos espectaculares, lanzando al viento consignas incompatibles con cualquier clase de viento, desfogando juventud por la boca, indefensos seguimos muriendo presas del más incomprendido estado mental; el de lucha. 

No sé quién ser

EACC_ESMERALDA

Photo by @OzzyKruz (Esteban Cruz)

Llorar muertos con delay, congelar camisas que comeremos a plazos atorados en la indefensión, saldremos adelante habiendo dejado muchos atrás, nos levantaremos porque no hay más abajo que el suelo, no nos volveremos mejores seres humanos sino lo que tengamos que volvernos, por inercia alcanzaremos un nivel desconocido de poder mental, de higiene, subiremos lento por lo rápido que caeremos, los muertos se abrazarán en el cielo navegando en un mar de lágrimas, importadas de la tierra que los vio morir, animales hipersexuales se toman las plazas, leones marinos pasean en los parques como siempre, de un modo incendiariamente esperanzador, pintaremos de colores las más épicas tragedias, a manera de homenaje nos referiremos a los muertos como si siguieran aquí, el regreso al nuevo normal será auspiciado por los mismos de siempre, teorías post apocalípticas del positivismo en esta narrativa entristecida que oficial no quiere ser, sonrío me culpo y no me vuelvo a culpar, saldremos a la calle ávidos de saliva de extraños, cubiertos por un barbijo mental, no habrá forma de desacelerar ésta necesidad de desinfección, lavando nuestras penas, despidiendo prorrateadamente a todes, escribiremos todes a pesar del autocorrector, priorizaremos aprender la palabra prioridades, más bien por humanidad besaremos abuelos, inescrupulosamente escarbaremos nuestras mentes, inmisericordemente nos restregaremos en la cara, esas ganas locas, de volvernos a manosear.

Boxeador

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Photo: Cruz Esteban @OzzyKruz

Pensé que nos mataría una sobredosis, el campo es el que mata, la distancia en exceso, quítame estos atavismos intergeneracionales, la vaca te mata te la comas o no, la felicidad a borbollones y también la ausencia de dolor, la gente que está detrás de la gente que está adelante, asesinos del campo que desoyeron al agricultor, el que labra la tierra de su casa prestada, con el único luto de andar eludiendo la muerte, aprendiendo de nuevo a llevar en la espalda el único miedo a morir que nos queda, una economía muerta que no soportó más, seres inservibles para aquel que no los quiso ver, la primera comunión de la mama pacha, pensé que una recaída me mataría pero sigo aquí sin morir, seres invisibles porque decidimos ni regresarlos a ver, muertos sin peso habiendo sido pilares, muertos a manos de un boxeador con síndrome de abstinencia y fumador de segunda mano, enfrascados en ésta soledad comunitaria, supeditados a lo que diga la radio o a lo que deje de decir, maltratándonos incurablemente pero con meticulosidad los unos a los otros, dejémonos las marcas que nuestras almas resistan, interpretando a posteriori papeles que supuestamente tuvimos en viejas fotos, comiendo esa pizza y tomando ese vino sin haber dejado de existirnos, morir para vivirte más, fuera de aspavientos, morirnos para seguir vivos sin ambiciones ajenas siquiera, no quiero que me juzguen por haber dejado atrás aquello que nos terminó de matar, reconocer después en fotos la vida como la concebíamos, revivir los sesentas para no colgar el teléfono de incomodidad infectados, morir en medio de esos días que pasaban tan lento, desinfectados con la comida justa, labrada la tierra a nombre de otros, morir con esa canción de Simon and Garfunkel que no habíamos escuchado jamás. De que vaya a salir a buscarte no te preocupes, de que al día siguiente vaya a necesitarte tampoco, te suplico no dejes que me desboque, ponme límites te lo suplico, no me abandones a la deriva es una súplica, no dejes de rezar por mí apoyada al balcón, no me des lecciones sin cerciorarte que las haya aprendido, no me despojes tan pronto de tu abrigo, déjame volar antes de que sea la tarde, grítame aunque parezca que te entienda, mejor procura que me quede, no sé qué haré con este llanto contenido, no sé cuándo voy a poder deshacerme de él, no resistiré demasiada incertidumbre, moriré la víspera y dejaré anotado lo que me vaya a hacer falta, para cuando me logre liberar de éste tan particular; estado de excepción (…)

Alma(sin)cenar

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Foto: Esteban Cruz (@OzzyKruz)

Los hijos son de cristal, y también de plástico, de oro, y de hormigón armado. Desde el asiento los vi, supe que siempre fuimos hormiguitas, y no pude dejar de desear que pasásemos más tiempo juntos, para poder rezar por ellos hasta sería capaz de aprender a rezar, soñar que intentamos algo juntos, no lo sé, pasar decidiendo a cuál de nosotros se parece más cada uno, abrazos arbóreos, regresar de repente a ese lugar donde aprendimos a ser padres de alguien, son de porcelana y acero, son mejores superhéroes no villanos, no es la primera vez que siento ganas de salir volando, desde el cielo pienso que ojalá el mundo pareciera un mejor lugar para ustedes, vivir nuestro propio mundo; todos a la vez. Los hijos son de cada día, de toda la vida, de todo tamaño, del frío y del verano más largo. Nunca me viniste a visitar, me reclamaba, tuve que invitarte para preguntarte por qué nunca me viniste a visitar, pero pusiste una excusa pendeja, algo de tus hijos creo. Pero cuando morí, ahí estabas, como si me hubieras querido, como si me hubieras querido como yo esperaba, como si nos hubiésemos puesto de acuerdo para querernos, como si quererse fuese una cuestión, de ponerse de acuerdo, sé que te gusta despedirte y por eso estás aquí y no te juzgo, trataré de no juzgarte, pero podías venirme a ver cuando esta conversación, todavía era posible. ¿Cómo llamar a ese sentimiento en el que la vida está pasando demasiado rápido? Vértigo del alma, como quebrada en un simulador. Los hijos son de la tarde y a las tres de la mañana, son de desayunar y de comer cuando tienen hambre. Juntos caeremos tal vez, por el interminable vacío de las asperezas, una comparsa de sombras que nos seguirá, para no dejarnos morir solos, escuchar juntos gritos que no sabemos si son terror o carcajadas, a las cinco y media de la madrugada, risas que no quedan abandonadas, después, ya será muy tarde para reír. ¿Por qué hice esto? me preguntaba, yo solo fui capaz, de echarme a llorar. A veces uno se ofende porque no está bien informado, o te ofenden porque no desenredaste todo lo que tenías en la boca, o en esa garganta, que llega hasta tu boca. Miedo a quedarme sin palabras mientras trato de explicarte, algo que jamás le expliqué a nadie, miedo a que me explote la cabeza y eso me supere, me dé asco, miedo a todo, a dejarlo botado a la vuelta de la esquina en el basurero de la historia, miedo a caer en la tentación, a no saber cómo librarnos del mal, miedo a hacer daño, al odio de los demás.

Y a muchas cosas más.

 

 

Ya nada es lo que fue (defensa de mí mismo)

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En mi defensa, a quien interese (a quienes no interese, también):

Visto desde mi lado, el camino se ha vuelto depresivamente repetitivo, se ve que del tuyo no tanto. Tal vez podríamos compartir lado. ¿Se estarán extinguiendo esos que ven todo así, como nosotros? Nos mantuvimos acá y nunca nos abandonamos, hubo días en los que no hacíamos más que mirarnos con ojos de silencio, pero nos mantuvimos acá sin claudicar, y por supuesto que desesperados llegamos a pensar que ya no valía la pena, nadie es tan fuerte, hay que dejarse vencer por un segundo para resistir por el resto de la eternidad.

Y es que no puede ser que esto solo se trate de azarosamente responder preguntas, viajando venenosamente programados al lugar exacto del que vinimos, dejando caer ídolos en el camino, fortaleciendo oxidados ideales, que después vimos convertidos en estériles batallas, en las que tantas veces morimos (…) desde adentro nos mataban 

Con las preguntas que cargo me basta, volveré a responderlas en quince años o más, las llevo conmigo para que no sientan que las olvido, no te las vas a llevar, son mi equipaje, y no lo voy a negociar. Necesito un abogado que me defienda de mí mismo, que de mí me desintoxique, y que sepa igual que yo que ya nada es lo que fue, y que seguramente vamos a querer creer lo contrario.

No nos quisimos con la fuerza que nos hubiese gustado, aquello que nos entregamos no fueron los mejores años de nuestras vidas, está bien sentirse así como nos sentimos, no hay que invalidarnos, será un win-win, perdernos para encontrarnos. Auto reprimirnos entre las líneas de este mustio soneto, respiración a la vista, ojos que no sirven para lo que fueron pensados, cuando todas las salidas llevan a una muerte segura, a un vacío tan lleno de muerte, cuando con total seguridad se va a morir.

No quiero ni empezar a pensar que tu presencia en mi vida me estaría echando a perder como persona, o viceversa. Estando arrepentidos de todo o sin tener nada de qué arrepentirnos. Volver a empezar como hacía mi abuelo, vendiéndolo todo para dejar a medias lo que estaba haciendo, escaparme de mí con la mirada extraviada en el reflejo de la noche sin fondo, esa noche en la que volví, y volví de nuevo a empezar. 

EsquizofrénicaMente

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No se olviden de mí cuando apeste a orina

recuérdenme por lo menos

justo antes de que me vayan a olvidar

cuando demore una eternidad subiendo las gradas

bajándolas

cuando escuche Johnny Cash porque así lo decida

y no quiera saber nada de los demás

perdón por haber sido con todos el más desgraciado hijo de puta posible

con los que no valoraron nada

ni el tiempo ni nada de nada

enseñémonos a ser fuertes

sobre todo luz

ya que eludir no podremos

el día en que tengamos que morir.

¿A cuántos habrás confundido

con esos ojos y esa mirada?

quiero aparecer en cada una de tus fotos

al extremo izquierdo

para que me arranques

cuando sea necesario

cuando quieras

y así automáticamente

dejar de querernos.

Tengo en mi cabeza cada foto

en la que me pareciste normal

casi como si no te hubiera tomado en cuenta la vida.

Querernos esquizofrénicamente

como en pleno happening

como huyendo de un ataque de incomodidad.

Adquiriremos el mismo desorden 

en forma de cuchara veremos el mundo arder

diciéndolo lo menos posible

pudiendo haberlo dicho tantas veces

en el pandemónium bajo cero

del exilio de alguien más.

Etiquétame antojadizamente con toda la confianza

entiendo perfectamente que lo necesites

hasta me solidarizo contigo

no espero que dejes de decepcionarme

las palabras necesitan oxígeno

red big button that presses itself 

Túnel de árboles

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Juan Rodríguez intenta movilizarse, atravesando su propio túnel de árboles. La misma calle cada día, ninguna otra, esa que no tiene ningún afán de olvidar. Mi mamá de Tonsupa. No quiero olvidar qué vida escogí vivir, de sonrientes hijos, cada uno con un nombre que combine con su cara, nombres que con tanta ilusión les impusimos. En tardes de empalagosos cafés, seremos esa clase de gente que jamás querrá olvidar la clase de gente que es. La vida es la misma aquí y en el mar, no cambia con francesas o italianas insignificancias, vida es todo aquello que preferimos llamar de otra forma. Cerebros que programamos mediante meticulosas decisiones, tomadas con el culo, tan nuestras tan propias, tan de nadie más. Estamos a un click de distancia de olvidarnos completamente el uno al otro, no nos llevará a ninguna parte seguirnos recordando. Los recuerdos ya solo se recuerdan entre ellos, se miran amontonados entre sí, inservibles, no quieren recordar que están embaucados en un implacable proceso de eliminado. ¿Cómo nos vamos a confesar todo lo que en vida nos supimos ocultar, si es que de muertos todos los recuerdos se van a borrar? Y ese quiero que sea el último de mis recuerdos. Olvidarlo todo de sopetón, ahogado en tormentas que no entenderé, transgrediendo la niebla peinadito como si nada. Decimales no cambiarán, esos ojos de cariño con los que siempre nos vimos, cuando me cuestionas recuerdo toda la belleza del mundo, y es tu pregunta justamente, lo último que olvidaré. Llevo a nuestro indígena por fuera, él no se quiere morir de ignorancia ajena, sabe que siempre será temprano para claudicar, no le teme al miedo, tampoco al miedo a tener miedo, no quiere que te quedes atorado al pasado, nada más que eso, y eso, solamente. La sonrisa eterna del niño que sin creerse feliz, sonríe sin pensar. La historia universal que conscientemente decidimos olvidar, para después seguir repitiendo en forma de círculos. Desear olvidar (sin lograrlo) que nacimos en la era de la abundancia de indiferencia, tu madre te ha pedido (siempre sin hablar) que prefieras nunca olvidarla, que ella lo hubiera preferido así. No eres sus sonrisas, sino todos tus errores cuando la hiciste sufrir, optarás por recordarla, excepto olvidarla, eso jamás. Ella, que importándole nada, te daba de lactar en la foto familiar. Desechar diplomáticamente, todo recuerdo invasivo que se quiera propasar, la Constitución, por ejemplo.

El medio de la nada

WhatsApp Image 2019-11-25 at 21.33.59¿Por qué te llamas así Emil? Me gusta tu nombre, me lo quedo. Paloma. Amanda. Esterfilia. ¿Hasta qué edad hay que vivir para entender por qué nos llamamos como nos llamamos? No he preguntado. Te nombraron como a un militar, y es que seguramente no te encontraron donde naciste, y aunque no viviste como debías, esa basura de todas maneras te hizo fuerte, como el frío más cortesano, te bautizaron así por Neruda, Fidel o el Che, te llamaron así por un emperador ciego que pensó que al menos algo vería, pero inaugurando hospitales se volvió más viejo, y más viejo todavía, porque cuando quiso que lo atendieran ya no había ni villa ni favela, peor hospital, la envidia lo incendió todo. Nunca pudo ver lo que había construido. Tal vez te pusieron como papá, o como dictaba la moda, o como había que llamarte, ineluctablemente. Reagan. Sharif. Ritmo alfabético. Nadie dejaría que el envión se enfríe, te llamaron Santiaguito por Cali, y te aventaste a decir más de lo que a tu propia honestidad le hubiese gustado permitirte, sabías que el idioma nos volvería inseparables y que si Bolívar soñó, nosotros también podemos chucha. Te nombraron por un futbolista, un cantante o por aquella diva/bailarina de las piernas incontrolables, te pusieron un nombre de viejo siendo niño o tal vez uno de niño siendo un niño de alma vieja, o eres un llamingo cualquiera, un «enywan-warever» de ciudad ninguna, te pusieron un nombre político y revolucionario para que termines aprobando préstamos en un escritorio del banco, vomitándoles en la cara mierda innecesaria que podrían jamás necesitar, déjalos que se aburran hijueputa, aburridas todas las vidas en general, nivel dios de putrefacción, pregúntate si cuando seas de madera te van a seguir queriendo igual, porque te amaron sin obligación, te lo dieron todo sin siquiera necesidad, varios hijos de Maradona se llaman así como él, o te llamaron como te llamas porque naciste de otro género o del mismo o de ambos o de ninguno o en general «eres» un género, o si tu nombre lo sacaron de una biblia que paseaba por ahí, o lo inventaron, o está en un idioma impronunciable, o casi mueres y te nombraron solo para que no te vayas sin ser bautizada, te nombraron como quien le da sentido a una vida, te pusieron un nombre tan feo que cuando lo quisiste cambiar te dio vergüenza y te regresaste nomás, a seguirte llamando así, o quizás te secuestraron y te cambiaron el nombre antes de ponértelo, y ahora no sabes «cuál mismo es que te pusieron», se lavaron las manos, eso que siempre fue lo más fácil de hacer, fácil y delicioso, te suelta la fuerza de atracción a la tierra y te vuelves aire poluta, un sencillísimo tris de nadita, pasas desapercibido por el disimulado espejo que te regresa a ver todo desenfocado, te guiñas un ojo distinto cada día, y cada puta mañana nos toca volver a empezar en el medio de la nada, o quieres creer que te llamas así por la razón en la que quieres creer, o por la razón equivocada, mejor llamémonos como queramos, o no quieres pensar en que no hay una razón, aprendiste a bailar porque te llamaron Evita, te llamaron sin que lo sepa tu mamá, diles que en verdad tú no te llamas así, no creo que te llames así por un torero, y nunca pudiste reclamarle al que te puso así porque casi no lo conociste, tu nombre te marcó o dejas que te marque o es un nombre que viene así, a marcar ¿por qué te llamas así y no como quiera? o te pusieron el nombre de un sentimiento, una manifestación de la naturaleza, ciudad cualquiera, un momento, te sacaron de un libro, que no nos separen los nombres que nos separan, que nos llamemos igual, tener uno o tres, o ser ese innombrable anónimo que le pone nombre a todo… y a todos.