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Paramnesia

#89Indistintamente colarse en pesadillas ajenas, extraer derrotas del Yasuní, todos disfrazados de comodín. Nos convertimos en el sueño de otros, en la ilusión de nadie o en la miseria de uno. Desencarcelamos fuerzas extrañas, gritos atragantados, runrunes desaprensivos. Aprender a fumar, fumarnos el planeta, planeta que es de agua, desalentarnos entre nosotros, nadar hasta quedar cerca. Influenciar positivamente a la población carcelaria, conmemorar que tenemos consciencia, hipotecar por último aviso este dolor asesino, el frío más cobarde, colgar de este pulgar tan anónimo. Cimentar este legado plagado de alas y raíces sin que parezca cárcel, dibujar un lugar mágico lleno de neblina buena que no huela a hospital, cuidar nuestro jardín repleto de júbilo sin que suene a cementerio, sacar pecho de un cuaderno de dibujo lleno de espacios oscuros que no se asemeje en nada a un sanatorio, una bocanada de justicia fresca que no sepa a ensalada desaliñada. Pedirte disculpas hasta que te sangren los ojos, hasta que se gaste la palabra perdón, hasta que reencarnemos en algo peor o hasta que el cuento que mamá nos leía sea junto a nuestros hijos, paramnesia de una infancia que volvió o al menos eso pareció.

La triste soledad de no ser una puta (todos somos putas)

#88Iba a escribir sobre putas, pero no tengo mucho que decir. ¿Por qué es tan malo ser hijo de una? No hay peor ofensa que ser llamado así. Se banderean aclarando los motivos de la lucha del día internacional de la mujer, pero no se necesita un día para luchar por una causa, se requiere de una causa para ejercer una batalla diaria de por vida, y personal, muy personal. ¿Ser puta es tan malo? El hombre eterniza este oficio, con su necesidad de pagar por sexo o su instinto machista de esclavizar mujeres. Son más viles aquellos que van a prostíbulos a buscar lo que no se les ha perdido, que esas trabajadoras sexuales que en su mayoría hacen lo que hacen, por ganarse la vida, alguna vida. Si las mujeres organizan una marcha para proclamarse putas, todos los demás deberíamos hacer otra de manera paralela y llamarla «la marcha de los hijos de puta». ¿Quién no se ha prostituido alguna vez en condiciones precarias? Trabajar hasta altas horas de la noche. Intercambiar esfuerzo por dinero. Obtener ganancias por algo que sabemos hacer bien. Todos somos putas. Todos somos hijos de puta (…) Soy la incertidumbre andante de este cuerpo yacente, adyacente al olvido y paralelo a ninguna verdad, que sólo espera ser maltratado por algún alcoholizado anónimo que seguramente se cree superior a mí. Mi cuerpo no está en venta, ni siquiera en alquiler, solamente es un préstamo a corto plazo para que puedas lograr un orgasmo de escasos treinta segundos y que después los dos podamos regresar tranquila o angustiosamente, a nuestra triste soledad. Su obsesión no eran los penes de nadie, su objetivo era el mismo que el de todos los demás, subsistir. Sin embargo la miraban despectivamente, como si mirarla fuera sucio, despreciable. Las mujeres no somos putas, puta es la suerte, no nosotras. No se trata de crear un código de ética para el correcto trato hacia las operadoras sexuales ¿o sí? Es una verdadera putada que se tenga que vivir así.

Películas

#88La falta de color de tus sombras, se tiñe por ahora de un gris desesperanzador, se convierte por razones ajenas al entendimiento humano, en un arcoíris blanquinegro, que lloroso de angustia esquiva lo estéril, atesora lo incorpóreo, no complace a nadie, no a nivel carnal. (Cristal que hace presa de la humedad, sollozamos palabras sobrantes, tomamos distancia como si no estuviéramos lo suficientemente lejos ya). Buenos días fálicos, plagados de instrumentos sin existencia, mezquino amanecer descafeinado, tú y tu puta vida light. (Imágenes de un microondas circunvaliente, al que le circuncidaron la programación para poner a un triste plato de comida dando vueltas sobre su propio eje). Me soborno dándole la espalda al espejo, ese que tantas veces me mostró mi yo impresentable. (Alucino ante mis egos, esos cientos de personajes que escondo y a los que les hago un casting cada mañana antes de salir al escenario. Disuelvo cada idea concreta que tengo para escribir algo con hilo conductor, soy el sicario de mi propio progreso, cada mañana doy un golpe de estado sin víctimas mortales que fortalece esta oposición constante que desarmada aflora contra mí). Detalles que alguna humanidad sabrá apreciar, que todos los amores de mi vida sabrían cómo encontrar solemnes. Solo por hoy soy mi álter ego mejor presentado. Guargüeros asfixiados con corbatas de clóset. (Me rehúso a salir sin anteojos a mirar de reojo este pedazo de tierra que alguien sembró en mi vereda, estas frases cursilachas e interesantonas que nos dijimos porque en ese precioso instante creímos en el amor, por error, por idiotas, no porque sí). Se llena la sala de preguntas pero los créditos no llegan. Empiezan los susurradores a tapar la boca del resto a punte de aliento granulado, los enormes contenedores de maíz reventado empiezan a explotar. Se quedan todos en silencio esperando una explicación que saben no llegará. Alguien tose y tose. (Las respuestas no están en el estacionamiento. Como fórmula lógica extraemos los lugares comunes, las escenas que se pudieron evitar y esa risa entrecortada que nunca supimos donde hacer encajar). Fin.

Las personas equivocadas

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¿Y si somos las personas equivocadas? ¿Y si las personas que llegan a nuestras vidas son las equivocadas? Me gusta porque me da chiste. Aceptar que uno está equivocado es un propósito tan complejo, que hay gente que muere sin saber que murió equivocada. ¿Cómo más se ocupa un espacio que nos corresponde si no es por decisión propia? La clave de la creatividad está en el afecto, la clave del afecto está en la creatividad o qué sé yo. Las redes sociales que nos ridiculizan en público sin salir de casa. Los niños vienen con un nuevo chip idiotizador. Cuando invento palabras pienso ‘así se escribiría, si es que se escribiría’. Cambiar de amigos por unos días. Ya vengo, voy a salir a la playa a gritar. Mirar mal. No basta con estar vivo. Morir no es importante. Quitar el sueño a los fantasmas. Asaltar bandidos. Comerse el mundo por equivocación. Bailar a ciegas. Escupirnos agua en la cara para de la esquizofrenia reír del espanto y abrazarnos para sentir un poco menos de soledad. Nítidamente uniformados no presumir que tenemos miedo de salir al mundo. Cadenas de correos que traen buena suerte. Adoctrinamiento barbárico de siglos aún. Personas equivocadas sin ojos dibujados y con corbatas recién atadas. Siempre hay un colombiano. Bloquear a Cuba. La muerte de Fidel. Un Jesucristo decepcionado, un Dios de vacaciones, una virgen desnuda, un cura violador, un siniestro en progreso, insuficiencia de momentos de relax. Me gustan los lugares estratégicos, me gusta la guerra sin muertos de este carnaval. Aguacero de malas ideas. Humillante tormenta.

Cuando los días parecen otros

la foto (23)Estar vivo es novelesco. Rendirse talvez muerto. Vivir = rodar. Morir –> indefensión. Vivimos a velocidades disformes. Morir para confirmar teorías, consolidar posturas. Vidas supeditadas al tamaño del rol. Muertos todos somos intrascendencia. Leer al revés la historia de nuestras vidas convulsionadas, no merecer genética, sangrar por los complejos, autoevadirnos. Muertos llorar por los vivos. Vivos que viven tranquilos, sin más. Morir en el aeropuerto de un ‘duty free’. En esta vida no seré capaz de interrumpir tus errores. Muerte candorosa que malinterpretas esta serotonina beligerante. Vida para vivirla junto a ti. Mortandad que generas vida. Vivencias que provocan esquelas mortuorias.

Serranías y desprendimientos

83Lo más difícil es distinguir. Cuando somos materia envuelta en pañales, tardamos media docena de meses en reconocer conocidos. A la vejez los volvemos a olvidar. En el proceso los confundimos. La vida se trata de descubrir quiénes son los malos. Ubicar a los buenos es un poco más sencillo. Así es la guerra. No sabes quién es tu enemigo hasta que lo tienes respirándote a media pulgada de la nariz, apuntándote con un fusil AK-47. Apuñalando distancias en el camino. Acortando diferencias hasta que nuestros cuerpos se fundan y evaporen, en las puertas del calor. Inventar un juego en el que no sea opción perder. Comer Sandry por despecho. Tildar sólo como acto de nostalgia. Olvidar la plata. Exabruptos ortográficos. No morir sin dejarle a alguien las contraseñas de nuestras redes sociales. Procurarnos. Subdividirnos. Elaborar, desarrollar y ejemplar. Usar palabras con tantas acepciones que nadie pueda descifrar lo dicho. Llorarte frente a extraños. Demorarse un milenio en subir y bajar de la cima. Inventar palabras con la esperanza de que el diccionario las defina. Inventar palabras con la esperanza de que el corrector no las detecte. Sublimar tus granitos de arena. Salir de paseo contigo a la plaza donde el pueblo alguna vez sangró por sus raíces. Podrirnos de la depresión. Desprendernos. Desprended.

Niños dementes

Guille y NoriLa paz siempre está a la mano. El creativo que bautiza los operativos de la policía. Pocos queremos en la guerra estar. Y cada día empezar una nueva vida, para no perder la costumbre de perder la costumbre. En el silencio nadie quiere interrumpir. Nos tratan como a empleados de McDonald’s. En el caos todos somos mediadores. El 20% de las veces que me siento bien, son por error. En la oscuridad todos somos iluminados. Me encanta cuando nunca suena el teléfono. En el resplandor no queremos parecer opacos. Nada es igual, las cosas siguen así aunque nadie quiera. En la nostalgia todos somos recordados. Rezar y no para que escampe, llorar para estar ausentes. En el olvido no vive nadie. Pelado descarriado, escampa un rato, bájate del tanque, palabras feas como «igualmente». En la muerte todos somos figuras. Es el hecho de que una parte de la historia esté basada en supuestos. En la vida nadie. Buscando bien, todos estamos en la Biblia. Embrutezcamos para disimular nuestra irracionalidad. En el fuego todos nos apagamos. Todos somos excelentes actores/actrices si no nos avisan que nos están filmando. En las cenizas todos somos incendiarios. Aquí el agua cuenta como espacio verde. Siempre estamos preguntándonos esquizofrenicamente sobre el origen de todo. Niños dementes en la antesala de la lucidez. Estoy listo para tratar de sobrellevar este instante que acaba de pasar delante mío. No a la defensa ciega del apellido. Me harté de salir de mí para volver a encontrarme solo a la intemperie de este gentío tan lleno de vacíos saturados de esta ausencia de todo. No al ataque a mansalva a lo desconocido.

aDICCIONario

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Revolución: Tiempo demasiado largo como para quedar atados en un shock.                                          Shock: revolución instantánea sin filtro, con efectos secundarios irreversibles. Temporal: que dura según su propia noción del tiempo, en algunos casos puede ser para siempre.                                                                                                                            Siempre: efecto multilateral destructivo que afecta mortalmente sin discriminar.                                              Discriminación: amar de otra forma, al revés, rechazar sin medir el karma.               Karma: mochila que te acompañará en todas y cada una de tus reencarnaciones. Reencarnación: verdad absoluta que te dictará en qué embarazoso animal nos convertiremos al morir.                                                                                                  Muerte: escena fatal en la que dejamos un espacio vacío en algún lugar.                           Lugar: ubicación en el espacio que es llenada a la fuerza por la presencia de algo o de nada.                                                                                                                               Nada: tarde soleada y de soledad en la que representamos un ser compulsivo y consumista que no somos.

Tiempo de otros

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A esta hora alguien está perdiendo un avión, alguien regresa de un viaje en el que otro alguien le dijo que no lo quiere volver a ver, alguien tiene dolores de parto y un hijo no deseado en una sala de espera, alguien está abortando la misión. La sutil diferencia entre diversión y dolor. Esa fijación con el tiempo. A esta hora alguien está siendo discriminado, alguien pierde una oportunidad de esas que nunca se repiten, alguien dejará pasar un tren y alguien no. Las horas que pasan son minutos descomprimidos y esos minutos desmenuzados, segundos. A esta hora alguien creyó que perdió por terminar en segundo lugar, alguien murió sin saber y alguien sin saber que murió sin saber. A esta hora están despachando un paquete que nunca llegará a destino, alguien perdió su identidad, a esta hora nadie reconocerá a ese soldado caído, a esta hora una puerta se abrirá sin que nadie así lo haya requerido. A esta hora un niño está siendo desconocido por su papá, alguien está sirviendo un bajativo en Sri Lanka. No me gusta nada que dure más de un día, una hora es tiempo más que suficiente, en un minuto todo se puede arreglar y en un segundo la vida se puede arruinar por completo o se puede en un segundo completo, simplemente renacer.

Enconoso [Espérame aquí]

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Sales del viento vibrante de un vibrato que absuelve pesadumbres, emerges como emergencia evacuado de una nube que nunca priorizó firmamentos. Te patean las canillas y te roban todo excepto lo menos trivial y sigues. Porque no sabes detenerte ante otros, sigues, porque la ventana que dejaste abierta es suficiente y siempre lo fue, sigues, porque no hay impuesto para el que sigue, sigues. Tal vez me dijo espérame aquí, tal vez no nos volvamos a ver jamás. Pensé que nadie me robaría a ti, todo menos a ti, tal vez me equivoqué. Perderte es desolador, veo con desprecio la gente pasar, siento que el tiempo corre derramando sangre. Veo finales violentos, veo la hora y leo una diferente, soy abstemio, huelo a nada, me desplazo a otro aeropuerto con los ojos abiertos, me parto en diez, en diez pedazos de soledad, de una soledad rotunda e imperecedera. Muero con cada bocanada de aire putrefacto, me acribilla cada gendarme hijo de las mil putas que pasa a mi lado con una prosa versallesca. Me siento perjudicial para mi salud, siento que me desinflan los penúltimos versos que escupen mis dedos. Te veo venir en cada bamboleo de una maleta, en cada sonrisa protocolar, en cada insulto que me atraganté, en cada tambaleante segundo de este día que el calendario olvidó omitir. Me dijo espérame aquí, esa es mi última esperanza, me dijo espérame aquí y pon en mi lugar un café libre de azúcar, pon ahí donde me sentaba yo, una canción que no hable de nadie en especial, un alimento que podamos explicar y un montón de incontables rosas rojas sin código de barras. Me dijo espérame aquí que esa es mi última esperanza y no la pienso descartar hasta que venga alguien y me diga que ese tarareo de ruedas de maletas de viaje no eres tú, y no soy yo aquel esperándote. Hasta que venga el ángel de nuestra guarda y nos reviva de este boceto malogrado. Te espero aquí y no porque no tenga más que hacer pero porque sólo sé esperarte, me he vuelto una sala de espera de tus regresos. Ansío abrazarte para quedarnos atorados hasta que la muerte nos separe. Si me voy de aquí no sabrás donde encontrarme cuando vengas a buscarme como prometiste. No me voy de aquí porque ya no sé si me dijiste espérame aquí o se convirtió en mi verdad de tanto repetirla. La angustia produce nauseas y la nausea engendra traumas que a su vez provocan infancias desparramadas al frente de estos ojos que te quieren ver aunque sea de forma borrosa. Lo último que quise que me dijeras fue saquemos adelante nuestras vidas y así lo deseé. Te lo juro por la virgen más sagrada, en el convento menos monoteísta, en las galerías deprimentes de este viaje que no veo la hora en que termine. Te suplico le adjudiques a este cuerpo flaco, viejo y tembloroso, un cupo en ese avión que perdimos cuando sentimos culpas de otros, un asiento en esa larga lista de lugares mágicos que querías que te lleve a conocer, pero que no fue posible en esta vida. La peor forma de morir es aquí sentado, en este sitio ruin, en el que me dejaste sentado y me dijiste espérame aquí. Esas pistolas jóvenes que rondan esta inexperta guerra que los coroneles novatos no pudieron cortar de raíz. Ya no sé ni qué mierdas escribo. Cogimos tantos trenes que derivaron en tantos estados de ánimo desaprensivos que a su vez ingirieron tantas y tantas drogas de prescripción. Espérame aquí.

Epitáfico

#79

Yo no me quería morir así sin preguntar. Agradezco haberlo hecho sumido en el desconocimiento. Me arrepiento no haber gritado más en la calle. Y no saco pecho de haber opinado cientos de veces sobre banales trivialidades. Cuando moribundo saqué cuentas, me vi enfrascado en este intenso trip que es morir. Mi herencia son estas palabras, no dinero, no rencor, nada que injustificadamente, carezca de color. Te dejo vagos recuerdos del pasado, que para eso nadie es inútil. Voy a pedirte que me recuerdes exclusivamente cuando no tengas en qué pensar. Secretar ya no tengo qué. Ahora soy libre de una forma inadmisible, sin fronteras, pasaportes y banderas. Ahora sí soy lo que quiero, hablo como puedo y me mantengo en pie sin buscarlo. Sé que te conozco porque alguien te mencionó alguna vez en una conversación. Morir es una microtragedia estrechamente relacionada con el no saber vivir. ¿Me estás preguntando? Estos suspiros son de rebeldía, de muerte.

Bio

#78

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí. Planeando mi autosecuestro. Aprendiendo a poner. Los puntos. Seguro de tan poco. Llorando la muerte de humanos que no conocí. Presintiendo solamente. Porque me sobra tiempo. Porque no dependo de tus manecillas. Porque me criaron con colores sugerentes. Porque a madurar no me enseñó nadie.  Rutina discoidal para rencauchar.

Allá. Donde nadie nos reconozca. Donde el sol sale por default. Donde los niños nacen incorporados a los gadgets y sin creatividad. La gran estafa de la universidad de la vida. Cuando en escena salen chispas. Esos golpes que dejan llagas que a su vez dejan capas de ozono que dejan espejismos. Mitos y mitas.

Acá. Donde el que objeta traiciona. Porque las amistades son ráfagas. El eco un insonoro vaivén de desaires. Donde aún nadie se ha muerto. Donde nacer es limitado derecho. Donde caerse muerto antes que llegue ayer. La información que disparas, si al menos consecuencias pensaras. Porque es injusto juzgarte. Como si algo fuese justo solo porque alguien dice que lo es.

Allí. Donde nadie somos. Donde el nombre desaparece de la cédula. Donde son ajenas las costumbres. Donde no hay coyuntura de uno. Donde las calles llevan nombres de desconocidos. Donde no nos incomoda el silencio. Donde reaccionar no sabemos. Donde con miedo queremos ocupar nuestro lugar. Donde morir no nos vamos a.