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La deuda externa me mató y yo definitivamente maté al emisor

No me quiero sentir inocente. La historia no juzga a nadie cuando es mentira. Cuando escupen en los textos la primera mierda que se les ocurre. La honestidad es una cosa que me parece maravillosa ¿quién conoce la honestidad? Quiero pensar que alguien. Decidir que soy en parte responsable de lo que está pasando; o de algo que está por pasar, cualquiera de las dos me da igual. Volver a abrir ventanas, colorear de nuevo una ciudad que parecía incinerada a golpes, dejar salir unos cuatro fantasmas a que prueben suerte en la intemperie. Y en una avenida [sombría] pasar una manita de gato en unas casas que siempre estuvieron pintadas. Albergar en la memoria cosas que para otros sonarían macabras. Ser fanático de algo para sentirse vivo no es lo mismo que no serlo. Subrayar lugares. Descarrilar sicarios. Descifrar caras. Esclavizar palabras. Olvidar idiomas. Relativizarlo todo. Especializarnos en nada. Perdonar esclavos. Democratizar paraísos. Pacificar trivialidades. Militarizar libertades. Parchar equidades. Soltarse los pies. Desamarrarse de algunos conceptos. Desatarse los hilos del cerebro. Diversificar taras. Multiplicar …

Oración para otro fin del mundo más

coincidencias luctuosas. frases que te hacen sentir aunque sea un poco de dolor [polen]. diferentes tamaños de amor y de lutos. dioses suicidas de lo proletario con frutos [antídotos] contra la globalización individualizada de los genes y de los blu-jines. leches que dejaron de ser tres, que ya no son vacas, que pasaron a ser flores, que dejaron de ser viento, que pasaron a ser alucinaciones limitadas, que dejaron de ser mi problema. ponerle precio a un ideal para quitarle sentido a la sensatez. Convertirnos todos de pronto en creadores de nuestras propias creaciones, generadores de conceptos únicos y asesinos de todos los críticos [amén].

Herejías del mal para bien

Escribirte banalidades en una época en la que todo sea banal. Mejor sería vivírtelas. Gritártelas sin que parezca violencia intrafamiliar, intragutural. Abrazarte como quien abraza una pizca de viento de empanada. Buscarte en las páginas del libro que dejé de leer, apilarte junto a los libros que jamás acabaré de leer, encima de la guía telefónica que no nos guía a ningún lado. Con el tiempo acabar de leerte, y sin él también. Matarte para volverte a conocer desde el principio, desde antes. Y si me dieras a luz volvería a nacer solo para ti. Convencidos que no es lunes, que llueve y que mañana no tendremos nada de que preocuparnos. Hacerte entender que cuando digo nada, quiero decir todo. Nos abriríamos la cabeza para saber que pensamos del otro. Te haría soñar despierta, en cosas que no van a dejarte dormir. Creer que soñarte mientras te hablo es la solución para disfrutarte la mitad al menos. Entender como se llega a creer en algo. Apoderarnos de una idea y hacerla nuestra sin prostituirla y …

Estado civil del derecho animal

Amanecí fortalecido, después de haber disparado tanto, después de haber disparado al cielo cientos de palabras grises sin sonido. Después de tantos disparates. Me atoré de incomodidades. En una curva rápida te vomité encima verdades que solo yo alcancé a averiguar. Se interrumpió el flujo de aire y el circo de los ignorantes llegó a la ciudad y se quedó para siempre. Se me cayó un brazo. Me tocó caminar con los pies a la mano. Desvariar es inexacto. Hazte a un lado. Juicios de sal o de dulce. Comida de valor. Apetito de poesía pobre. Pobre poesía que te devalúas cada día. Me hago eco de tu socialismo y lo mezclo con un poco del surrealismo reinante. Me hago llamar liberal, me conservo libertario, soluciono el mundo en un dos por tres con mis grandes ideas que en otros países han triunfado tanto y festejo en mi casa con un poco de marihuana llena de químicos utilizada solo por la NASA. Mi cerebro no tiene escapatoria. Pienso hasta por los demás. Pienso hasta por …

Demogracia

Al gobierno le conviene. Mejor me separo de esas amistades antes de que sus madres me separen de ellos. Sospecho que soy culpable de cosas que ni siquiera imagino. Estar acostado con la menos importante de tus urgencias. Desbautizarnos. Archivar nuestras mentiras por colores en el closet. El partido comunista de Pierre Cardin. En la siguiente a la izquierda por favor señor. Voy viajando a bordo de mi mismo pensando que la soledad que hay en mi cerebro es el mejor lugar para sembrar… algo. Pero me quedo para que me siga doliendo. Nunca me voy. Sigo quedándome. Sigo sin irme. Me sigue doliendo. Me tropiezo con la misma piedra que me tropecé la última vez que me tropecé con una piedra. Y si me empiezo a cuestionar cosas que no debería significa que estoy madurando para el lado equivocado. Al pueblo le perjudica. Yo me declaro loco por la potestad que me otorgó mi madre cuando me dejó ir de casa. Esta demencia públicamente reconocida por los demás, no es mi mayor tesoro, hay …

19:02:59

Foto: Nora Miño En esta ciudad se caen los árboles, las plantas caminan, los parques esperan, la basura se reune en las esquinas, el alcohol hace su parte, el tráfico desconsuela, pero… ¿qué sería de nosotros sin el tráfico? ¿qué haríamos en casa frente a frente con nuestras parejas con ese tiempo de sobra? Tendríamos que inventar historias, falsear romances, fingir logros, inventar premios, actuar, actuar mucho. A punto de morir en vanidades ajenas y a punto de creer que violar una ley no es violar a los demás. Me siento como un ilegal en el medio de un cuatro de julio con espectaculares cohetes de destrucción masiva volándome cerca de la cabeza, no me siento con ganas de cambiar de opinión, pero talvez madure, el tiempo talvez me obligue y yo no me pueda negar. No hay mejor numerología que aquella que ignora cualquier tipo de manifestación numérica. Numerosa. Eres como un estadio lleno de gente. Te recuerdo como una estación de tren que se contempla a sí misma. Sacas de tu cartera un …

Envolturas

foto: Nora Miño [Insertar muchas palabras] no quiero gritar. Preferiría callarme esas miserias que nos hacen volver a la niñez y que más tarde nos sorprenden solos, sin nada adulto que decir. No me puedo preocupar por la gente de una ciudad a la que odio [Insertar silencio]. No puedo negar que quisiera escaparme de aquí ya que eventualmente lo hago sin que nadie lo note, lo hago al mismo tiempo que me infarto bajo la luz de un semáforo anaranjado. Te odio ciudad, cuando te encuentro y cuando te vuelvo a perder de vista entre la multitud de gente que odio por qué no conozco [Insertar miedo]. Odio la gente que –igual que yo- finge vivir en democracia, elije un presidente semestralmente, pretende estandarizar el concepto de democracia, deja que le secuestren el cerebro y finalmente se va a dormir; con toda seguridad. Echo a perder unas fotografías, junto palabras y me creo un artista, gano premios, me jacto en la televisión, me burlo [Insertar discurso] y digo cosas que se arrepienten de haber …

Debajo

Aligerar el peso, sin perderlo. Te presto esto. Te descuento. Necesito tus títulos nobiliarios para mearlos. Requiero tu árbol genealógico para incendiarlo. Tu sangre azul, tu raza aria, tus imperfecciones latinoamericanas, tu afición por la tauromaquia, por el vino, tu alcurnia, tu abolengo, tu raigambre, tú mierda, yo también. La genética de tus lágrimas, la anatomía de tus celos, la geografía de nuestra ignorancia, la hipotermia de nuestras almas, el yoga de nuestros huesos, las sucursales de nuestro infierno, la felicidad de nuestro insomnio, la belleza de nuestra estupidez, la robótica de nuestros intentos, la femineidad de nuestras matanzas, la solidaridad de nuestro acabose.  Somos más o menos racistas, sexistas, machistas (que es malo), feministas (que es bueno) ya que hemos sido demasiado tiempo machistas, alienados, rezagos del pasado, excluidos de nuestra propia historia, es hora de resistirnos ante revoluciones ajenas y ser menos déspotas, violentos, desamorados, ser más ocasionales, incidentales, instrumentales. Valorar lo que parezca y no juzgar lo definitivo. Aparentar y nunca dejar de hacerlo, rehuir a lo auténtico, sortear las capas que …

Sonrisas podridas

  Odiar gente es estar de luto. Odiar de una manera dulce, interminable, genérica, odiar como si fuera primavera, odio gay, odiar a la francesa, a lo profundo,  odiar por odiar, para no perderte, odiarte para poder quererte al amanecer, odio para invertir en el silencio, odiarte con odio embustero, volverte a odiar, sentir odio y luego no; odiar. Me gusta odiarte siempre, con un odio que se traduce en veranos ajenos, en ferias, me invento palabras para odiarte en el anonimato, pretendo que te odio para engañar a la energía, odio la ciencia, odio tu teoría, pero estoy seguro que más te odio a ti, aunque no me correspondas, me alegra tu desinterés por mi odio hacia ti, me conmueve que al proclamarlo me quieras, te odio, no vivo sin odiarte, no puedo dejar de hacerlo, me propongo odiarte más y no puedo, no me interesa que me genere desgaste, que me llene de odio por dentro, que por fuera provoque piedad, sin explosión ni implosión, que me deje volver a querer, que me …

Lecciones de odio vol. 1

Historias que son tan largas de contar, que uno prefiere olvidar. ¿Quién interpretará mi muerte? ¿Y si alguien tergiversa mis palabras? Voy a existir como si fuera una cuestión de elección, como si morirse no fuera una buena idea. La historia de la humanidad está tan llena de odio; como amor nos encargamos de desconocer. La diferencia está entrelíneas, está implícito que el amor ya no vende. Odiar es una manera cobarde de odiarse a uno mismo. En ciertos momentos de la historia hombres [no mujeres] generaron odios; y así: aprendimos a odiarnos. Esa historia que aunque no se vaya a poder, deberíamos dejar de estudiar. Historia de inescrupulosos verdugos que quisiéramos revivir para personalmente, volver a extinguir. Todos dicen que las cosas están bien, pero nadie te ha convencido aún. Una pequeña sensación en tu cuerpo te evita sonreír, es un temblor que recoge firmas para olvidarse de todo, suicidarse para nunca volver a perder el control del amor propio. Escribir cursilerías para luego cerrar los ojos, volverlos a abrir esperando que signifiquen algo, …

El árbol de la heroína

Cada cosa en la vida -sin excepción- es una señal, una emboscada, un espasmo, un exabrupto, un delirio e incluso –aún que no queramos reconocer- un fracaso. No quiero andar por ahí con deudas en la mirada y lágrimas en los bolsillos. Amo mi vida de lecturas apocalípticas y sin hilo conductor. Episodios azarosos y aleatorios que suceden sin un ‘por qué’. Cada vez que hago una lectura de las cosas me pregunto ¿cada cosa tiene tantas lecturas como personas decidan hacerle una? Acabo de decidir unilateral y arbitrariamente que me sigue interesando lo mismo; eso cuya presencia me hacía tan feliz y cuya ausencia me hace tan miserable (cliché). El hito más significativo de mi vida fue el día en que alguien me dijo: “no todo tiene explicación”, igual no le creí. Leo en las paredes ‘he nacido libre’ y me cuestiono la libertad de alguien para hacer una declaración así. Voy por las calles jugando con los abstractos límites de la libertad, con un pie en el viento y el otro en las …

Diez minutos

Era un tipo normal. Le avergonzaba que sus hijos se avergüencen de él. Le gustaba ver a los ojos a su mujer, cuando no había que comer. Enfrentaba a sus acreedores en silencio. Ponía su cara de silencio y le daba la cara al mundo despiadado y se sometía a las inclemencias de la posmodernidad, sin decir ni pío. El avance tecnológico más importante con el que contaba, era que no le corten la luz, el mayor placer era tener agua para bañarse. Vivía en una ciudad normal. Una ciudad que mataba las tardes con naranjas y morados, una ciudad un tanto estúpida que aplaudía lo ilógico, pero repudiaba la inercia de lo inhumano. Esa ciudad se reforzaba con gente de otras ciudades, que decía que no tenía porvenir. Había días que era imposible vivir en esa ciudad. La música en las calles era ensordecedora, los olores implacables, la iluminación destellante y los dinosaurios. Este hombre creía en algunas cosas, pero ninguna religiosa o política, en ese sentido vivía tranquilo, decía. Era muy poco lo …